Estoy aprendiendo a sanar todas heridas que déjate en mi corazón

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No puedo decirte que el día en que te fuiste no sentí nada, porque la verdad es que sentí que me arrancaban el alma y no podía dejar de llorar al pensar en todos esos recuerdos que tenía dentro e mi mente, todas esas secuelas que quedaron de nuestro amor. Sentí en esos momentos que nunca podría olvidarte, que las cosas se harían cada vez más difíciles, pero hoy puedo decir otra cosa. El día de hoy puedo levantar mi cabeza y decir que las cosas van mejorando sin ti, que tengo la esperanza de olvidarte y sanar todas esas heridas que dejaste en mi corazón y que hicieron que se desgarrara mi alma como nunca nadie lo había hecho. El día de hoy puedo decir que estoy aprendiendo poco a poco a sanar las heridas. 

Tiempo antes de tu partida yo comencé a sospechar que las cosas no saldrían bien, que las cosas se estaban yendo de mis manos; pensaba que ya no había nada que hacer que tu partida estaba muy cerca, pero a pesar de saberlo no pude soportar la noticia y comencé a llorar por todas las noches en las que recordaba todo lo que viví a tu lado y que sabía que nunca más volvería. Pasó el tiempo y poco a poco comencé a darme cuenta que las cosas podrían mejorar, que el corazón comenzaba a olvidar y con ello sanar las heridas que fueron cerrándose lentamente. La vida me tenía una nueva oportunidad de salir adelante y no tenía que dejarla pasar.

Por fin pude entender tu partida, pude comprender que todo podría mejorar porque tú ya no estabas aquí, supe que las cosas comenzaban a llenarse de color y todo lo gris que estaba en mi vida se iba muriendo lentamente. Los recuerdos ya no volvían con tanta frecuencia, esas secuelas comenzaron a desvanecerse y dejarme en paz por las noches; con todo esto las lagrimas se secaron, ya no tenía motivos para llorarte y pensar en ti y en todas las cosas de un pasado que poco a poco queda enterrado para nunca más regresar. 

Ahora soy feliz con lo que soy y sobre todo con lo que tengo sin ti aquí. Aceptar esa nueva oportunidad en mi vida fue lo mejor que pude haber hecho para olvidarte, para dejar el dolor a lado y demostrarte a ti y al mundo que nadie es indispensable, que no me haces falta y que puedo seguir sola, independiente a un amor que no valía nada, solo llanto, dolor y heridas profundas. Puedo seguir adelante y sé que no dejaré de caminar nunca más, qué esto que he vivido me ayudará para mis siguientes tropiezos, para los errores que vaya a cometer en un futuro que el día de hoy está oculto.

Tengo mi visión en los días que llegarán, intentando acomodar mi presente para que mi futuro sea mucho mejor. Tengo mis esperanzas puestas en mi fortaleza y en la idea de encontrar a una persona que sea capaz de valorarme, amarme y respetarme por el resto de sus días. Así fue como terminó esta historia que jamás debió de existir.