No tengo el valor de seguir adelante mientras te veo partir. ¡Tengo que olvidarte!

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Tuve miedo de entregar mi corazón a una persona que no fue hecha para mí;  no quería darme cuenta que hice que mi corazón se enamorara de una persona que no sintiera lo mismo, que se fuera y me dejara con un corazón lleno de sentimientos sin sentido. Tuve que dejarte ir, y explicarme a mí misma que era lo mejor; perderte fue uno de los golpes más difíciles de superar, pues me daba miedo abrir mis ojos y darme cuenta que tú ya no estás. Ahora tengo que enfrentarme a la realidad, a la idea de que estás lejos de mí. Te entiendo, y no te obligaré a volver, porque sé que ninguna persona se merece estar a lado de una persona a la fuerza; cuando una persona no quiere separarse de alguien más, es porque existe un lazo fuerte que lo hace mantenerse a su lado sin darse cuenta, pero las cosas que pasan dentro de ti es todo lo contrario; no hay nadie que te detenga a mi lado y sé que ya no hay nada que yo pueda hacer.

Me di por vencida, el día en el que me di cuenta que no sentías lo mismo que yo por ti. Lo único que pensé fue que tenía que comenzar a acostumbrarme a no estar junto a ti e intentar decirle a mi corazón que comenzara a aceptar el adiós que se acercaba. Pensé que preparándolo, no sufriría, y que sería mucho más fácil encontrar una manera para que él te olvidará, para que mi corazón se acostumbrará a no estar más a tu lado, pero no fue así. No pude hacer que mi corazón se diera cuenta a tiempo que ya no había nada que hacer y que lo mejor era decir adiós a tiempo, y no sé si lo hice, no sé si lo hice de la manera correcta, porque aún, después de saber que tenéis que irte, el dolor comenzó a sentirse a través de todo lo que soy.

No solo el decirte adiós fue difícil, también comprender que no volvería a estar a tu lado, que no habría más un futuro contigo y comenzar a olvidar cada uno de los planes que pensé a tu lado. El futuro que me prometiste se quebró frente a mí y junto a mis esperanzas de estar con la persona que amo, con la que quería pasar toda una vida. Fue difícil explicarle a mi mente y a mi corazón que todo se había terminado y que no había mucho que hacer; que desde ese día te encontrarías lejos y nunca más volverías a ser mío.

Ahora estas lejos de mí y aún puedo verte, aún puedo sentirte y soñarte, porque fue imposible sacarte de mi vida a la primera, sino que poco a poco y día con día sigo borrando recuerdos y convenciendo a mi mente que nunca más vuelva a traerte a mi cabeza, pues no quiero recordarte y que las heridas sigan haciéndose cada vez más profundas. Quiero olvidarte y no saber nunca donde estás y como te encuentras. Lo mejor es que intente y luche por encontrar la manera de obtener el valor y seguir adelante, a pesar de que tú ya no estás.