Al final no importa si las cosas salen como queremos, vale más tener una cicatriz por valiente, que una piel intacta por cobarde.

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En ocasiones tocan caminos escarpados, en otras llanuras, algunas veces hermosos prados, y también una que otra vez desiertos, todos estos caminos tienen lo suyo y lo más importante tienen una lección que enseñarnos, pues no hay valor en aquel que posee la rosa, si no ha conocido también a sus espinas, la calma solo es calma, cuando se han pasado por situaciones tempestuosas, despliega ya tus alas a los vientos turbulentos, pues si bien es cierto que son los más peligrosos, también serán estos los que te hagan llegar más alto y más lejos.

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Avanza el paso, sigue adelante y no mires atrás. ¡basta ya de lamentaciones¡, no vinimos a la vida con el fin de llorar por las cosas que no salen bien, tampoco a vivir temerosos bajo la cama, apenas “sobreviviendo”, apenas mendigando un poco de lo que el mundo tiene para ti.

La vida muchas veces cansa, pero siempre hay que seguirse moviendo, el que se queda quieto es el que envejece, el que pierde el ritmo, el que ya después no puede avanzar, el que al final muere lleno de remordimiento.

Mi padre decía:

“Si tienes dudas trabaja, si tienes preocupaciones trabaja, si no sabes qué hacer con tu vida trabaja”, porque esas situaciones son pasajeras, y si todo el tiempo te mantuviste trabajando, cuando por fin las dudas desaparezcan, cuando las preocupaciones se disipen, y cuando por fin sepas que hacer, tendrás los recursos necesarios para hacerlo, porque te mantuviste trabajando y en movimiento.

 

Solo pueden decirse vivos aquellos que han elegido su camino, aquellos que se sienten con el control de su realidad, aquellos que lo intentan, sin importar que las cosas no salgan siempre como se quiere, los vivos experimentan, sufren, aprenden, caen, pero también se levantan, conquistan, son felices, son agradecidos y sobre todo tienen acceso al timón de sus vidas, la vida sopla fuerte, las mareas muchas veces nos arrastran hacia mares desconocidos, o hacia lugares indeseables, pero si tienes el timón siempre puedes retomar el rumbo hacia donde en verdad quieres ir.

No tengas miedo de intentarlo siempre, cada vez que tú quieras algo, búscalo, aférrate con uñas y dientes, pelea como si de la misma vida se tratara, porque en verdad se trata de tu vida, de vivirla como tú quieres, o de permitir que los demás sean el viento que sopla en tus velas, porque si no asumes el control se hace un vicio y se implanta la creencia de que eres víctima de las circunstancias siempre.

No amar por temor a sufrir … es como no vivir por temor a morir.

 

Autor: Sunky