Tú me enseñaste, y !ahora me toca enseñarte a ti¡

0
278

Tú me enseñaste que se puede volver de nuevo a la infancia, me enseñaste de la relatividad del mundo conforme a lo mucho que se ama, que el precio de las cosas no se valúa en el dinero, sino en lo mucho que las deseas, que los sueños no son nada si no tienes con quien compartirlos, que las risas reparan el alma.

[SM-Responsive][/SM-Responsive]

Me enseñaste que el mejor señuelo para atrapar a alguien es cuando se usa el propio corazón como carnada, que el sudor compartido puede ser el mejor de los aromas, que las mañanas frías son lo mejor que pasa cuando tienes compañía, que una taza de café al lado del amado es el afrodisíaco más potente que en mi se haya usado.

Que mientras se camina, uno se cansa menos si está en compañía, que tus besos son miel y son cárcel, que con solo una mirada eras capaz de controlarme por completo, “que puedo amarte más allá de mi comprensión, porque solo cuando se traspasa la barrera de la razón te encuentras con el verdadero amor”, que una historia completa puede convertirse en un instante, que las lágrimas ayudan a limpiarse desde dentro, que por más miedo que uno tenga a amar, cuando lo haces ya no hay vuelta atrás, todo pasa volando como aves sobre el mar, y para cuando te has dado cuenta ya estás loca de amor.

De pronto algo pasó, la hoguera de nuestra pasión se extinguió, hasta tal punto que sentía más frio contigo que en los momentos en que estaba sola, comenzaste a salir más seguido, cada vez era más el tiempo en el que me dejabas sola y lo más triste es que cuando ya no estabas me sentía mejor.

Tú me enseñaste el verdadero significado del amor, de la dulzura, de la felicidad, de la pasión, de la compañía, de ingenuidad, me enseñaste todo esto y después te vas.

Pero el tiempo es como el viento, y a este nada lo detiene, así que seguí mi vida recordando cada instante que pasamos juntos, herida, pero en el fondo anhelando vivir de nuevo esa experiencia sublime de sentirse amada, de esa manera en que me enseñaste, y cuando menos me imaginé regresaste, como un perro con la cola entre las patas, rogando por otra oportunidad, al parecer los brazos en los que te alojaste ya no te quisieron más, pero es algo tarde, porque sin querer, !también me enseñaste que lo que viví contigo, es mejor con alguien más¡, ¡oh maestro mío¡ ¡cuántas cosas me enseñaste¡ y como retribución, hoy me toca enseñarte a ti, a valorar a los demás.

 

Autor: Sunky