Los idiotas somos felices

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Después de muchos años hoy me he sentado a escribir…

No sé exactamente en qué momento uno crece y comienza a perder todo eso que un día lo llenaba, sin embargo, sé que siempre hay alguien que nos devuelve las ganas de volver a ser, a sentir, a querer, o simplemente nos dan ganas de esperar, aunque no sepamos qué es exactamente lo que esperamos.

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El espíritu va cayendo conforme nos decepcionamos, crecemos o fallamos; sin embargo, cuando llega esa mano y esa pregunta, nos volvemos a sentar, a darnos tiempo, a despertar y sonreír, y aquí estoy de nuevo sentada en el sillón, con cigarro en mano y pensando en que hoy tengo lo que requerían los grandes para llevar a cabo los sueños, una musa que me inspire a continuar con eso que un día sentí perdido.

Es magnífico volver a sentir el corazón en el pecho y las mariposas revoloteando en el estómago, es bueno poder escuchar una canción y sentir que alguien allá, se ha inspirado tal como tú en un amor, en un vaivén de sentimientos, es grandioso poder volver a decir que eres idiota y que los idiotas afortunadamente siempre son felices, felices por perder el miedo a perder, felices por vivir en la ignorancia de lo que viene en el más allá, son felices porque tienen en su estupidez las ganas de vivir sin importar ya nada.

Un día volteas a ver tu pasado y te sientes preparado para todo lo que viene, al fin y al cabo, la vida te ha venido entrenando para esto, sin embargo, hay un tanto de conciencia que te dice que vas a tener que aprender de nuevo, que vas a tener que volver a empezar de una manera u otra, y lo peor o lo mejor es que estás dispuesto a hacerlo.

No sé en qué momento crecí, no sé en qué momento perdí, no se aún en que momento fue que pasaron tantas cosas y ni siquiera lo noté, lo que hoy sé es que muy seguramente voy a volver a perder, voy a volver a inspirarme y a enamorarme, tal vez la musa desaparezca para darle paso a otro tipo de inspiración, pero insisto, los idiotas somos felices; o al menos por momentos, al final de todo, la felicidad no es la meta, es solo parte del camino.

 

Por: Manchiitta