Simplemente elegí a la persona equivocada

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Esas ganas de tenerte de nuevo a pesar de que nunca fuiste mío. Esas ganas de volver a sentir tus latidos a pesar de que tú corazón nunca me necesito para hacerlo. Esas ganas de besar tus labios pensando en nuestro amor a pesar de que tú nunca me amaste.

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Me equivoque, elegí a alguien que no me pertenecía, elegí a la persona equivocada. No lo entendía, nunca lo hice hasta hace poco, hasta hace unos días cuando comencé a unir los recuerdos en mi mente, hasta que comencé a armar ese rompecabezas que tenía oculta la verdad. Comencé a darme cuenta de todo el tiempo que desperdicie a tu lado y que ya no podré recuperar jamás porque se ha ido. Ahora puedo darme cuenta de todo lo que luche para tenerte a mi lado, de toda la fuerza que invertí en ti sin nada a cambio, sin conseguir absolutamente nada y quedándome sola al final de todo. Pude darme cuenta hasta ahora del significado de tus palabras, del tono de tu voz y de tu mirada tan cansada. Pude darme cuanta que nunca me amaste y el por qué nunca vi brillo en tus ojos al verme, el por qué comenzaste a alejarte y evadirme mientras podías.

Siempre deseamos todo aquello que no está a nuestro alcance, todo aquello que no nos pertenece. Llega en ocasiones la obsesión al no ver ningún resultado, llega y comienza a empeorar todo, comienza a destruirse lo poco que quedaba.

Aprendí que no es bueno permanecer a la espera de la persona que no desea estar a tu lado, sino que lo que es importante es aprender a soltar las cosas que no son para ti, de cerrar esa puerta y dejar abierta unas cuantas más y esperar a que entre la persona que si es la indicada para nosotros, a esa persona que luchará no contra ti, sino a tu lado. A esa persona que estará para ti de la misma manera en la que tú estarás para ella. No debemos aferrarnos a las ilusiones y emociones, sino que debemos aferrarnos a lo que de verdad está a nuestro alcance, a todo eso que sabemos que fue hecho para nosotros porque tendremos la certeza de que jamás se irá, de que siempre estará ahí para nosotros y que cada vez que lo necesitemos no tendremos que ir detrás de él porque lo tendremos a nuestro lado.

El destino no es el que pone a las personas sino que nosotros somos los que decidimos por ellas; somos nosotros los que decidimos luchar y estar ahí para ellas. El destino lo construimos nosotros mismos y lo llevamos al rumbo que nosotros elegimos. El destino no es el que juega con nosotros sin que somos nosotros los que jugamos con nuestro destino; somos nosotros los que abrimos u cerramos puertas; somos nosotros los que construimos o destruimos amistades; somos nosotros los que deseamos amar u odiar.

No te aferres a un imposible y comienza a buscar lo que de verdad te pertenece.