Ya basta. Basta de tu desinterés, de tu apatía, de tu desamor hacia mí. Estoy cansada de esperar a que cambies y que seas el hombre que alguna vez pensé que eras, ese a quien invitar a compartir mi vida. Sucede que me he dado cuenta de mi valor como mujer y de que no me mereces.

Yo desde un principio te lo dije, que quería una relación seria, y tú estuviste de acuerdo. Me enamoraste y yo caí como tonta en tu sucia trampa: sólo querías jugar conmigo. Me dijiste “te amo” y yo te lo creí, me dijiste que yo era la chica de tus sueños y yo te lo creí, me pediste que te dejara entrar en mi vida y yo te abrí las puertas felizmente, pensando que eras el indicado. ¡Qué ingenua fui!

Me entregué a ti pensando que lo nuestro sería duradero, creí que estábamos formando lazos fuertes, pero poco a poco me fuiste mostrando que le tenías miedo al compromiso y a tener una relación estable.

Al principio fuiste tierno y dulce, pero luego cambiaste, te volviste frío y apático, ya rara vez nos veíamos y cuando salíamos siempre era porque querías pasar la noche conmigo y nada más. Me convertí en un cuerpo con el cual pudieras gozar y distraerte, pero solamente eso y ya.

Lo peor fue enterarme de que mientras andábamos tú salías con otras chicas. Me engañaste vilmente y traicionaste mi confianza, pero yo te di otra oportunidad… y la desperdiciaste, volviste a engañarme, una y otra vez, y yo llorando como tonta, amándote aún.

Pero ya basta. Es suficiente. He de ser sincera: te sigo amando, pero ya no puedo seguir soportando a una persona que no me valora y que no me trata como me merezco. Yo quiero, necesito y merezco un amor que me comprenda, que me dé mi lugar, que me sea fiel y que nunca me engañe.

Hoy te vas de mi vida. No soy rencorosa, te deseo lo mejor y espero por tu bien que algún día encuentres una mujer por la que creas que vale la pena cambiar y ser un mejor hombre.

Por mi parte, sigo mi camino. Voy a curar mi alma para arrancarme el dolor y seguiré adelante, como lo he hecho siempre, sin mirar atrás y llorando sólo lo suficiente para lavar mi mente y mi corazón. Voy a buscar el amor que merezco y a ti te dejaré en el olvido, que es donde debes estar.

Diría que te perdí, pero la verdad es que nunca te tuve.

Autor intelectual: Lluvia Márquez



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