Veo que yo también soy culpable, después de todo este tiempo , me doy cuenta que soy responsable, no entiendo en que momento me sentí inmune a equivocarme, lo lamento; pero yo también pensé que mis ideas eran la más correctas, yo también sentí que que podía hacer mejor las cosas.

Que pena en realidad, que pena, me cuesta aceptarlo, pero en lo que termina ese proceso, quiero ser sincera contigo y entonces volver a explicarte que es lo que quiero. Mantengo esta lucha interna en la que mi orgullo pelea por el amor que te tengo y no es algo sencillo, pero al final la verdad es la que decide.

Mientras eso termina quiero reforzar mi propósito de terminar mi vida junto a la tuya, me he sometido a esta batalla, porque te amo tanto que no puedo irme una vez que me he dado cuenta de que hay otra forma para solucionar nuestros problemas mismos que yo y mis ideas erróneas provocábamos.

Ya no puedo decirte que es lo que espero de ti, con la esperanza de que lo hagas, tengo que aprender que tú eres de cierta forma y no puedo cambiar eso, no serías tú si hicieras todo lo que yo quisiera. Mi lucha también incluye darme cuenta de quien eres realmente, volver a conocerte, respetarte en tus ideas y costumbres aunque me cueste.

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Se vuelve un arma de doble filo porque es poner en una balanza, mi orgullo acostumbrado, con mi amor supuestamente incorrompible y digo que es una suposición, porque puede ser que sin saber i orgullo sea más grande que mi amor.

Yo dejaré de espera que hagas lo que quiero, esperaré hasta que hagas y veré como me puedo adaptar a eso, este sacrifico es para remunerar los sacrificios que también tú haces por mí, no puedes ser sólo tú y naturalmente no puedo ser sólo yo.



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