Estoy cansada de esperar, de tener la esperanza de que cambies, de que un día me sepas valorar.

Aposté todo por ti, te amé sin dudar, te di mil motivos para que me pudieras amar; sin embargo me falto asimilar que amar no significa estar por estar.

Qué triste me resulta descubrir el tiempo que perdí, entregándote mis sueños, mis ganas de reír; que tonta he sido al asumir que era preferible conformarme con lo poco que me dabas por miedo a estar sin ti.

adios

Es verdad, siempre me ha dado miedo la soledad, lo que pasa es que no entendía que tengo mucho más para dar, que no necesito de las sobras, las migajas de amor que acostumbras dar.

Lo cierto es que me he decidido a actuar, ya no quiero seguir llorando  ni lamentándome por lo que me hace mal; llega un punto en el que entiendes que eres responsable de la forma en la que vives, de tus dolores, de tus angustias, de las desilusiones.

 

He sido yo, la única responsable de mis actos, de mis errores, de mis fracasos; he sido yo la única culpable de sufrir , por permitir que tu egoísta amor  se apoderara de mis ganas de seguir.

 

Y sin embargo, con el tiempo uno aprende a madurar, ahora sé que no te necesito, que soy por cuenta propia quien debe construir la felicidad.

Hoy he tenido el valor para mirarte a los ojos y decir:

 

¡Ya no más!

Hoy pongo  punto final a la historia, me voy de tu vida y no pienso regresar. A partir de hoy  caminaré de frente, sin volver la vista atrás, hoy por fin me atrevo a  cambiar, dejó atrás tus fantasmas , esos que me hacían dudar.

Renuncio a este amor cobarde que no da para más, te dejo ir, me regalo mi libertad.

 

 

 



     Compartir         Compartir