Medianoche…

Tormenta…

 

 Y yo, despierta con tu recuerdo en mi mente. Hace muchos meses que no te veo. Y sin embargo, te pienso todos los días. Te extraño, aunque (tengo que decirlo) ya no sufro por ti.

Sufrir es opcional, sólo te amo. Así. Simple y liso. Te amo. ¿Sufrir? Ya no. ¿Para qué? Vivo mi vida con sus preocupaciones, mi trabajo, mis paseos. Pero ya no lloro todas las tardes por ti, ya no. No tiene sentido. Tengo miles de cosas que hacer ahora…. Estudio, trabajo… Tengo mil proyectos y cada vez menos tiempo. Pero ya no lloro tu ausencia, porque creo que quizás he aprendido a vivir con ella y tus recuerdos que me hacen compañía en lugar tuyo.

Te extraño aún y me encantaría tenerte aquí. Pero soy realista y sé que eso no es posible ya. Al menos no por ahora.

Así que sigo mi vida. Rápida, vertiginosa: clases, trabajo, juntas…

Lo único que me quita el sueño son las noches de tormenta y tú (mi tormenta permanente)

¿Me dejas darte un beso antes de dormir en tus brazos? Buenas noches, amor mío…

Te amo.



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