Nunca he dejado de intentar, siempre busca la forma de aprender y seguir caminando con la frente en alto, con el corazón destrozado pero con la frente en alto. A razón de esto he aprendido que cada ruptura, cada tropiezo en las relaciones y que cada desilusión ayudan mucho a saber que es lo queremos.

Aprendemos a pedir la cantidad y la forma de amor que necesitamos.

Siendo joven te resignas a aceptar cualquier romance incompleto, la falta de experiencia que vamos adquiriendo a lo largo del tiempo, se hace visible cuando somos jóvenes, creemos que cualquier relación es la mejor de todas y vamos pensando esto todas las veces que nos enamoramos, sin embargo, en todas ellas nos decepcionamos.

Algo que debemos de tener bien en cuenta, porque es algo que debemos aprender desde que somos niños, es que la vida es complicada y muy pocas cosas se nos dan en bandeja de plata y que cuando las cosas se nos presentan así es porque posiblemente halla una trampa detrás de eso. Casi siempre se va por la vida, sufriendo y batallando. De esta forma aprendemos mejor a valorar aquello que duele y que cuesta más, aprender a qué cosas valen la pena y saber porqué es por lo que luchas.

Es más fácil saber porqué quieres luchar y hacerlo, que darte cuenta que las cosas van mal y saber cuando retirarte. Así es como se hace.

De esta forma es como aprendes que cuando alguien quiere estar a tu lado, hace hasta lo imposible para llegar a hacerlo, no hay problema más grande que lo que digas tú, no habrá excusas ni inventos que queden para no poder estar a tu lado. Te das cuenta que el amor se entrega sin pedir cuentas, devoluciones ni condiciones. Sabrás que quien te ama hace lo posible para que te des cuenta, más allá de besos y abrazos; con palabras y hechos.

Naturalmente, tendrás la oportunidad de aprender que siempre hay personas pasajeras, que llegan por un tiempo indeterminado y que sin más luego se van. Pero incluso de esas personas se aprende, veras que si te duele es porque en cualquier momento aprenderás a evitar repetir ese dolor.

filing_images_186875d686c5

Yo por ejemplo tardé mucho en darme cuenta de todo esto, no soy una mujer con miedo de entregarse, disfruto de mis relaciones al máximo, lo más que pueda, pero casi todas esas veces no fui correspondida, cosa que desde hace tiempo comienzo a evitar. Busco lo mejor que puedo y si aún así fallo, lo veo con sabiduría, dejo que duela para después aprender lo más que pueda.

No me pongo límites, ni me conformo con poco, valoro los esfuerzos, pero valoro más ser quien soy, y doy mucho y pido lo mismo. Así que estoy consiente de lo que me puede doler y también de lo que puedo aprender. El amor es como es, no puedo clasificar ni estereotipar pero lo que si puedo hacer es disfrutar de las oportunidades que a vida me da.



     Compartir         Compartir