Odiaba esa sensación de sentirme tan vulnerable, débil, estar enamorada no me sentaba nada bien, nunca supe manejarlo y los resultados fueron desastrosos; más de una vez termine con el corazón roto y largas noches de lágrimas e insomnio.

Así que decidí no volver a arriesgarme a sufrir,  me prometí que nunca más dejaría que alguien me dañara, decidí que era mejor construir un muro que me protegiera de ese peligroso sentimiento al que llaman “amor”. No, a mí no me volvería pasar, aprendí a cortar de tajo las intenciones que  alguien pudiera demostrar, lo había decidido, yo no volvería a enamorarme nunca más.

fallé

Me mantuve fiel a la promesa de salir ilesa de ese juego de amar y sufrir, no cabe duda que me acostumbre a la idea de pasarla bien  si arriesgar, creí que había aprendido a lidiar con los chicos y su manera de actuar, tantas veces inconsciente, cobarde, irracional.

Ya sé, ya sé, sueno como la típica chica que cree que lo sabe todo, pero es verdad que la vida no da nada por sentado, que no todas las personas son iguales, que no podía aferrarme a la idea de nunca volver a amar.

Y así fue, aún en mi pose de chica dura, esa que no se quita la armadura, el día menos pensado te conocí.

Fue  inevitable…rompí el pacto,  fallé… Fallé cuando te vi.

Poco a poco y sin poder evitarlo causaste un revuelo en mí, en mis emociones, en mis ganas de sentir, me cautivo tu mirada, y tu boca al sonreír, me descubrí como una tonta, pensando en ti

Me acostumbre a nuestras largas charlas de día, de noche, los mensajes de madrugada, tienes el poder para hacerme sonreír, me vencí ante tus encantos, ante tus ojos me rendí.

Te juro que in tente evitarlo, que incluso intente huir, pero hiciste algo que motivo a quedarme junto a ti,

Fue ese beso robado el que me hizo enamorarme de ti…

No lo niego, tengo miedo, pero vale la pena arriesgar por todo lo que provocas en mí.

Tengo fe en tus palabras, en tus promesas de que me quieres, de que nunca me harás sufrir.

 

 

 



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