Cuando te he necesitado siempre has estado ahí. Sí, tú, mi mejor amigo. Me has conocido en mis momentos de mayor fragilidad, en las circunstancias más difíciles que la vida me ha puesto por delante, y nunca me has dejado sola. Siempre puedo contar contigo para lo que sea. Si me siento mal porque me he peleado con mis padres, ahí estás tú, diciéndome “hey, no te acongojes, vamos por un helado”. Cuando rompí con mi novio, hace ya algunos años, tú fuiste el único hombre con el que pude contar, y bien recuerdo tus abrazos consoladores, las tardes de películas en tu casa y las noches de parranda para olvidar al amor que no me merecía. Me ayudaste a superar muchos descalabros. Simplemente haces que mi mundo sea mejor, lo iluminas, me dibujas una sonrisa.

Ayer me dijiste que me notabas extraña contigo, que si tenía algo que decirte. Te dije que no y la verdad es que te mentí. Tengo todo que decirte. Y no es que sea por desconfianza, es que me da miedo decirte que me he enamorado de ti. Me enamoré del hombre que eres conmigo, de aquel que siempre me trata bien, más que bien, como una princesa. Me enamoré de tu bondad, de tu corazón hermoso, de cómo eres con las demás personas, de tu sinceridad y de la fidelidad que siempre le muestras a quien se abre a ti y te entrega su confianza.

Me enamoraste y ya no puedo más, no voy a poder ocultarlo por mucho tiempo. Porque en cualquier momento te lo revelarán mis ojos cuando me quede viéndote con una cara que ya no es de amistad sino de algo más. Te lo revelará mi piel cuando se erice cuando me toques. Te lo revelará mi nerviosismo al hablar cuando esté platicando contigo. Te lo revelará mi tremor cuando me abraces al despedirte de mí. Y yo sólo querré decirte que me encantaría que sintieras lo mismo que yo. No sé cómo pasó, no sé en qué preciso momento pasaste de ser “mi amigo” a ser “mi amor”, sólo sé que voy a explotar si no te lo digo ahora. Estoy contenta, pero a la vez estoy nerviosa y con la expectativa de saber qué es lo que tú piensas de todo esto. Nuestra amistad es algo maravilloso, pero si tú eres capaz de amarme como yo te amo, se convertirá en algo todavía mejor.

 

Autor intelectual: Paula Alicea



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