Te fuiste, y contigo se fue una parte de mi corazón que jamás volverá a mi cuerpo. Ahora está contigo y es la única manera en que puedo sentirme cerca de ti… aunque estemos tan lejos.

Que ironía pensar que somos eternos y que aquellos que más amamos jamás nos abandonarán. Desearía haber sabido la fecha exacta de tu partida, hubiese aprovechado y valorado más cada día a tu lado, hubiese atesorado cada minuto contigo y hubiera pedido al cielo que estos se convirtieran en eternos.

Es injusto que ya no estés más. Tu pasó por la vida fue tan corto que no logro entender como los mejores seres pueden marcharse tan pronto y dejar huellas tan grandes e imborrables en uno.

Te has ido y he de suponer que a un lugar mucho mejor, sin embargo, aquí se te extraña tanto y a diario que, a pesar de los días las lágrimas continúan cayendo de mis ojos cuando pienso en ti, en una anécdota, un momento especial, en tus pequeños ojitos o en tu sinfín de ocurrencias. Echo tanto de menos estar a tu lado, abrasarte, hablarte al oído y sentirme querida y comprendida por ti. Me parece una crueldad que te hayan arrancado así de mí, tan sorpresiva e inesperadamente sin darme la oportunidad de verte una vez más y despedirme.

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Me he quedado con una sensación de vacío que nadie más llenará. Alegraste cada uno de mis días con tu sola presencia y eso no lo olvidaré jamás. Tengo la sensación de que esto es una pesadilla y al despertar y preguntar por ti, serán buenas noticias pero entonces al hacerlo vuelvo a esta realidad que no quiero, que no me gusta y que lastima.

He pasado horas incontables llorando, sé que no te gustaba verme triste pero el dolor que aun siento en el pecho es tan grande que sólo llorando creo que he de sanar, aunque sea un poco.

Y entonces ¿ahora qué? ¿En dónde dejos los abrazos que por tantos meses se fueron acumulando para darte cuando te volviera a ver? ¿Cómo oprimo o me deshago de las ganas de verte una vez más? ¿Cómo le ruego a mi mente para que nunca olvide esa última vez que te vi, cómo?

Fuiste mi mejor compañía por meses. Fiel, leal e incondicional. Me sacaste tantas sonrisas que, creo que desde entonces no he vuelto a reír igual. Tampoco olvido los días de preocupación en que enfermaste y lo único que deseaba era verte bien. Hice todo lo que estuvo en mis manos porque fuese así. Fuiste un gran guerrero y tal vez por eso hoy te ha llamado el cielo, pero aquí, aquí me haces muchísima falta.

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Hoy la vida se ha tornado de un color distinto. Te fuiste, pero a mí me quedó un gran vacío en el corazón.

Finalmente aprendí tanto de ti. Hoy sé que por más difícil o complicada que se nos torne la vida, uno no debe tirar la toalla, debe dar pelea y hacer lo posible por ganar la batalla, pues aunque se pierda, más pierde aquel que no hizo nada.

Hoy mi corazón está de luto porque no estás más, pero me quedo con la dicha, la alegría y el hermoso recuerdo de habernos conocido. De haberte tenido en mis brazos, de haber sentido tu cariño y tu amor incondicional. Me quedo con los momentos compartidos, con tus travesuras, con la paz que trajiste a mi vida y la dicha de esos días a tu lado.

Nos quedaron muchas cosas pendientes por vivir juntos, ojalá jamás se te hubiese arrancado de mi lado, porque tal vez de ser así hoy estarías aquí y no en ese lugar en el que no te puedo visitar, no aun.

Pero desde donde estás cuida de mí, guía mis pasos, no me dejes caer y no permitas que me deje vencer. Cuando te extrañe tanto has que el viento sople, de esa manera sabré que una parte de ti aún está conmigo. Trae a mi mente los mejores recuerdos contigo y espérame allá, en aquel hermoso lugar en el que ahora estás. Porque sin dudarlo, sé que nos volveremos a encontrar.

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Mientras tanto continuaré aquí como una simple mortal, pero con un ángel hermoso que de mi habrá de cuidar. Continuaré extrañándote y deseando que los días pasen para volvernos a ver.

Te fuiste, pero en mí quedó un gran vacío que no se habrá de llenar, un hueco que sólo se cubrirá cuando nos volvamos a encontrar.

D.E.P.     -K-      (Mi gran amigo)

Autor: Stepha Salcas



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