Aún recuerdo cuando nos conocimos, sinceramente yo no estaba buscando nada siquiera cercano al amor, solo quería hablar con alguien de manera libre, sin ser juzgada por aquello que quería contar y al mismo tiempo sin tener que reservarme nada, ya que aquella persona a final de cuentas no me conocía en la vida real, resulto que esa persona fuiste tú, la plática fluyo de tal manera que me sentí profundamente comprendida, fue una experiencia que nunca antes había tenido y sin darme cuenta en ese momento te convertiste en alguien especial.

Gustaba mucho de charlar contigo, incluso cuando debería estar dormida seguíamos platicando, y es que era tan basta la cantidad de temas que podíamos conversar, he incluso aquellas veces que no estábamos de acuerdo esos debates realmente me hacían sacar lo mejor de mí, para argumentar de forma lógica lo que quería decir y que no pudieras rebatirme tan fácilmente, pero igual eras muy inteligente y siempre debatir contigo se convertía en un verdadero reto, independientemente de quien terminara con la razón yo disfrutaba mucho platicar contigo.

Seguíamos siendo esos amigos fraternales, que podían hablar de todo y contarse todo hasta que comenzaste a cortejarme, francamente hasta ese momento nunca me importo como eras, si eras joven o mucho más adulto que yo, porque solo era una plática amena, porque para la amistad no hay edades ni preferencias, pero clavaste en mi la idea de que quizás podíamos ser algo más, y no me parecía mala la idea, de hecho pensaba que sería agradable tener a mi lado alguien con aquellas características que habías demostrado en esa ventana de chat, así que el chat se convirtió en llamadas y debo decir que me encanta tu voz, me gustaba escucharte hablar.

Tú te describiste y yo también, poco a poco las pláticas iban aumentando de tono, incluso recuerdo aquellas en las que nos prometíamos todo aquello que nos haríamos el uno al otro cuando estuviéramos de frente, cada vez eran más las ganas de poder estrecharte en mis brazos, de sentir el calor de tu cuerpo, y el sabor de tus labios, sinceramente la manera en la que te describiste encajaba muy bien con el tipo de hombre que me gusta, pero lo que más resaltaba de ti era todo aquello que me habías hecho sentir sin la necesidad de verte una sola vez.

Fue bonito por un tiempo, estar enamorada, en la espera de que nos llegáramos a conocer, hasta que me di cuenta que ese día no llegaría, porque siempre “había algún imprevisto” que te impedía cumplir con la fecha acordada, al final comprendí que hay algo que te impide llevar esta relación a la realidad, y a pesar de que disfrute mucho la aventura y la fantasía que tuvimos juntos, yo quiero alguien de verdad, alguien que pueda tocar y que pueda estar a mi lado.

No me interesa cual es la razón por la cual es imposible conocernos, si eres casado, si te describiste como alguien completamente diferente al que en verdad eres, hay tantas cosas que me vienen a la mente y sinceramente ya no quiero seguirme desgastando así, por eso prefiero ponerle punto final a nuestra relación, solo me queda claro que en algo me mentiste, y con eso me basta para ya no querer saber más de ti, así que colorín colorado, fuiste puro chat, teléfono y teclado.

Autor: Sunky



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