Hay razones que el corazón no entiende, y aunque todo apuntaba a que me harías sufrir, yo decidí arriesgarlo todo por confiar en ti, pero a final de cuentas,  como era de esperarse, terminé llorando más de lo que creí.

Yo sabía de antemano tu forma de querer, sabía que no eras de los que te comprometías, sabía muy bien que te gustaba jugar, pero no perder.

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Aun con todo y esos defectos que te precedían, yo me aferre a la idea de que podías cambiar, me deje llevar por el sueño romántico de que a mi lado, tu pose de malo se terminaría por derrumbar; lo cierto es que aun con todos mis esfuerzos, eso nunca pasó, tu seguiste siendo ese hombre egoísta que aprovecho el tiempo y se divirtió.

Por supuesto, poco te importo marcharte, no te causó ninguna culpa mi dolor, para ti bastó una falsa disculpa para argumentar que a final de cuentas el amor no fluyo.

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No tuve más remedio que aprender a lidiar con las consecuencias de mi tonta decisión, de esta forma tan inconsciente de arriesgarme a quererte, cuando bien sabía que el final era inminente, pues nunca estuvo en planes quererme.

Debo aceptar que debí escuchar los consejos sensatos de mi círculo social, pero he de alegar que no me arrepiento de nada, pues al final aprendí una lección más…

Aprendí que en estos tiempos el amor es un lujo que no a  cualquiera se le debe dar, entendí que a las personas como tú, tarde o temprano les dolerá la soledad, y se volverá tan lastimosa que les hará recordar todo el daño que causaron hace tiempo atrás.

aposte por ti

Desafortunadamente, en esta historia en la que no te importo defraudar la confianza que te di sin pensar, eres tú el que pierde, pues te negaste  la oportunidad de experimentar  un amor de verdad.

Escrito por:    Señorita Libélula.

 

 

 

 

 

 



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