Deshilando hilos, desatando ataduras, rompiendo cadenas, terminando historias, transformando la promesa de un para siempre en basura, derrumbando lo construido, rompiendo sonrisas, arruinando mi maquillaje, convirtiendo canciones deprimentes de desamor en algo personal, dejando heridas, restando lo sumado, convirtiendo sueños de encanto en pesadillas, retirando un corazón de su lugar, dejando vacíos, dejando deseos, provocando una desintoxicación involuntaria.  

Una desintoxicación de ti; de tu presencia, de tu sonrisa que provocaba delirios, de tu mirada que me hacía olvidar que existía algo más, de tus cálidos, satisfactorios y calmantes abrazos, de tus delirantes caricias, de tus dulces labios, de tu adorable cercanía, de tu voz, de tu extraño y adorable humor, de tus interminables platicas, desintoxicándome de la fantasía, del estupor, de los anhelos, de los sueños, de las promesas, de un futuro… Nuestro futuro.

Haciéndome regresar a la realidad, después de hacerme adorar lo irreal de tu compañía, dejándome sola, enseñándome que realmente siempre estuve sola, que sólo fuiste una ilusión, una encantadora ilusión, que me dejó sin nada, sin armas, sin valor, sin ti, sin mí…

Pensándolo bien, no me dejaste sin nada, dejaste este deseo del pasado, dejaste miedo, incertidumbre, desconfianza y un duelo. Sin hablar de los hilos rotos, de las ataduras desatadas, de las inservibles cadenas, de historias que no merecían un final trágico, un montón de basura, basura que algún día fue palabras hermosas, dejaste ruinas, intentos de sonrisas fallidas, dejaste rímel en mi rostro no en mis pestañas, una nueva y deprimente lista de reproducción, dejaste cicatrices que necesito suturar, me dejaste una deuda, miedo a dormir, dejaste pedazos de lo que un día fue un rojo y latiente corazón;dejaste faltantes en mi pecho y una grave resaca.

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Dejaste algo muy valioso, me dejaste a mí. Y qué más da, cumpliste con tu función, pues esto es la vida, la suma de malos momentos, que nos llevan a buenos momentos, es subir y bajar, atar y desatar, romper y pegar, desechar lo inservible, apreciar la belleza de las ruinas, forzar sonrisas hasta que estas sean realmente reales; aprender a bailar con cualquier música.

En cualquier situación, vivir es recibir heridas y aprender a suturarlas con nuestras propias manos; aprendiendo a sanar, vivir es temer, vivir es soñar, es amar, es perder, es pegar una y otra vez un corazón roto, hasta que ya no haga falta, vivir es apreciar una buena compañía, pero también dejarla ir, vivir es crear malas costumbres y después batallar contra estas, para crear mejores.

La vida esto, es la suma de momentos, de experiencias, de personas, y la resta de los mismos. Es la reparación constante de los inevitables daños.

La vida nos enseña a darle a cada quien lo que merece; y sinceramente tú no te mereces esto, no mereces estas palabras, no me mereces.

 

 

por Ivette Varela



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