Y aquí estoy, despojándome de los recuerdos que aun calan como agujas que se encajan en la piel, así es como me duele tu ausencia,  con pequeños, pero constantes espasmos que me sofocan, me cortan el aire, me roban la respiración.

De nada me ha servido quemar las viejas fotografías que contaban la historia de mil promesas que pronunciamos algún día, esa historia contada con besos acelerados que se clavaron en mi piel, con intensas caricias que sé que no olvidaré…

calan

Nunca espere ver mi vida como un drama, pero es que no sabía cómo se sentía amar, entregar todo y al final quedarte sin nada.

Yo que presumía de no ser susceptible al amor, de no ser susceptible a  nada que no estuviera regido por la razón, yo que  sabía imponer mi lógica, antes de permitir que alguien me dañara, hoy… estoy aquí llorando por un mal amor, comprobando que resiste más un cojo que un hablador.

La verdad es que cuesta deshacerme de esos lazos que yo misma tejí, pero definitivamente, no quiero estar así, creo no queda de otra que caer en la idea romántica de permitir, que el tiempo haga lo suyo, que me ayude a sanar heridas, que me ayude a reconstruir mis ganas de seguir.

Solo te pido un último favor… No retes a mi voluntad, pues aunque no es poca, se debilita cuando tú estás, aléjate enserio, no  seas egoísta, no vuelvas más.

Ayúdame con tu ausencia a olvidar, no pienses que conmigo hay cabida a la posibilidad.

No. No creo en las segundas partes, ni en la  continuación de las historias, yo prefiero cortar de tajo, prefiero de una vez por todas, poner punto final.

 

 



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