Y en este preciso momento siento un profundo dolor que con nada puede aliviar, desearía nunca haberme acostumbrado a ti; a tu forma de mirarme, de besarme, de acariciarme y envolverme en tus brazos. No debí acostumbrarme a tus detalles, a esos constantes mensajes, a las interminables charlas, a tu olor, tus gestos ni al calor de tu alma. No debí acostumbrarme a tu querer si tarde o temprano lo iba a perder, ahora puedes entender porque no solía demostrar mis sentimientos, ¿para qué? si al final nada es eterno y algunas personas disparan a sangre fría y no les importa dejarte allí, sangrando.

Tú tenías noción de cuál sería nuestro final, si me mirabas como un juego ¿por qué no me dejaste jugar? Tal vez nos hubiésemos divertido más y hubiera tenido muy claro que no me debía enamorar. Ahora todo sería distinto, no estaría llorando y sufriendo como una idiota cada noche en mi habitación, no me dolería el corazón cada vez que alguien pregunta por ti, no tendría que mentir cuando preguntan por nuestro fin. Me cuesta pensar que para ti no signifiqué nada aun cuando yo siempre estuve incluso en tus peores momentos presentes, me entregué totalmente, te alenté en tus fracasos y te festejé tus triunfos, sané tus heridas y te quise con todo mi corazón, al final quien dio más sufre hoy, yo.

La realidad me ha golpeado bastante, tanto que ni siquiera puedo reconocerme, me siento y me veo como un cadáver que solamente espera ser devorada… casi como una estocada final. No puedes imaginar cuanto me dueles, ahora es que me doy cuenta de cuanto te quería, mucho más de lo que te presumía. Anhelo escuchar nuevamente tu voz, tenerte frente a mí y perderme en tu mirada, refugiarme en esos brazos que se convirtieron en mi hogar y poderte llamar una vez más… amor, mi amor.

Ahora no hago más que torturarme con mil preguntas, me cuestiono sobre qué fue lo que te llevó a decidir nuestro final, porque nunca me lo consultaste, porque no me preguntaste si yo también deseaba terminar. Cómo es que herirme te ha sido tan fácil, cómo puedes darme simplemente un adiós, decirme que el amor se te acabó, darme la espalda y marcharte para no regresar, ¿cómo? Me niego a pensar que solo has jugado y que de mi jamás estuviste enamorado, me niego a creer que nunca me llegaste a querer.

Suena estúpido pero sigo esperándote al pie de mi portal, sigo creyendo que algún día volverás, que traerás de vuelta los días de ayer y entonces todo volverá a la ¨normalidad¨, ¡que ilusa soy! Fantaseo con cosas que jamás habrán de pasar a ver si así un poco logro sanar.

Estoy en la etapa de la negación, de no aceptar lo que pasó y no sabes cuánto anhelo que llegue pronto a mí la resignación. Sé que la vida es un viene y va de personas, sé que debemos aprender a soltar, que de las experiencias se aprende y que el dolor al final solo te hace más fuerte y que nunca debemos mendigar amor, pero hoy mi corazón no entiende de razón, él lo único que desea es volver a tener tu amor.

 

¡Pero de que amor estoy hablando! Si cuando se ama de verdad no se daña como tal. Maldita sea la hora en que me enamoré de ti y me acostumbre así, maldito cada día a tu lado, maldito cada beso dado y maldita la noche en que nos entregamos. Maldito tú por romper mi corazón, ese corazón que te dio tanto y un día inesperado demostraste que no te importaba tanto. Maldito por ser el causante de mí llanto, por continuar en mis sueños y estar haciendo de mis días un infierno.

Maldito y mil veces maldito mi corazón, por entregarle su amor, a un perdedor. Y al final yo perdí, porque me acostumbre… a ti.

Autor: Stepha Salcas  (Diario De Una Bipolar)

Derechos de Autor.



     Compartir         Compartir