Ven, mi amor, te invito a que vivamos nuestra vida en pareja con intensidad. Aceptemos este reto, porque sí, no es nada fácil, es un reto enorme, que nos exige estar plenamente conscientes de nuestras facultades, atentos y concentrados en el mundo que nos rodea, sin tiempo para lamentarnos por el pasado ni para estresarnos de más por el futuro.

Vivir con intensidad es vivir en el presente, es tener los pies sobre la tierra bien puestos y caminar hacia un futuro juntos, tú y yo, de la mano, venciendo los obstáculos que se quieran interponer en nuestro sendero. Y es que, una vez que demos el primer paso, no habrá vuelta atrás, caminaremos hacia adelante porque no tendremos más opción más que avanzar, y eso es bueno, y más aún, en el camino nos cuestionaremos cómo es que estuvimos tanto tiempo estancados, sentados viendo pasar la vida.

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Pero no se trata de caminar lamentándose por lo que fue, sino alegrándose por lo que será, por lo que aún nos falta por construir. Dicen que un día llegó un alumno con su maestro de meditación, muy preocupado, diciéndole que de pronto se había dado cuenta de algo trágico.

  • Maestro, me ha caído el veinte de que un día voy a morir.
  • Sí, pero los demás días no. Aprovéchalos.

Hay que aprovechar cada instante. A final de cuentas, este es el inicio del resto de nuestra vida, y si lo vemos así, nos daremos cuenta de que lo que nos queda por delante es a la vez tanto y a la vez tan poco, que no querremos desperdiciar ni un solo instante.

Quiero compartir esta alegría que siento por la vida contigo, mi amor, porque me encantaría que fueras ese compañero con el cual vivir la vida con verdadera intensidad.

Te confieso que antiguamente yo era de esas chicas que se la pasaban todo el día en cama, con mi laptop encendida, perdiendo el tiempo en Internet, viendo series y películas, que si bien no tiene nada de malo, en exceso sí llega a ser una forma de desperdiciar tu valioso tiempo.

Hoy, en cambio, traigo ese ánimo de aprovechar cada minuto que me queda de vida en algo positivo, que no pase un solo día sin que haya aprendido algo nuevo, sin que haya tenido una experiencia enriquecedora. De todo se puede aprender, sólo hace falta tener la voluntad y la disposición.

Si tú quieres, mi amor, seremos dos viajeros en este mundo enorme que nos ofrece tantas posibilidades para aprender cosas nuevas.

Vivamos juntos la vida con intensidad. Organicémoslo ya. Ven, yo pago el desayuno.



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