Intenta una vez alejarte de mí, mantente lejos y dime qué es lo ves, qué es lo que sientes, pero más importante; dime si te ha gustado. Ahora intenta regresar conmigo, repite el proceso y dime qué es lo que ves. ¿Ves la diferencia? ¿La ves?

En mi corazón está la ternura y esa es segura, en mis brazos encuentras seguridad, esa que nadie más te da, no te arriesgues a lo inseguro, no busques en otra mujer lo que ya tienes conmigo. Ya sabes como es estar sin mí, conoces la diferencia entre lo bueno y lo malo. Has tu elección.

No hagas que pierda mi tiempo, no me hagas perder el camino, decide de una vez que es lo que buscas conmigo. Atrévete a pasar una vida a mi lado, después de todo,  es como tú lo dijiste; me he vuelto tus ojos. Y puedo ver que es a lo que temes.

No temas, aquí me tienes. Intenta no equivocarte, porque ahora que sabes cual es la diferencia, no tendrás pretextos para tropezar varias veces y que yo siempre esté ahí para levantarte y seguir caminando de la mano.

No te confíes, no pienses que ya que sabes como soy, puedes tener la seguridad de encontrar en cualquier otra lo que yo sin más te doy, pues yo soy los latidos de tu corazón.

Yo soy el anhelo que vive en tu corazón, ese que se puede ver a kilómetros de distancia, no desperdicies la oportunidad que te doy, porque te estoy dando todo en bandeja de oro. Tampoco creas que me pongo por encima de ti, por el hecho de darte exactamente lo que quieres, pero ten bien claro que yo te lo ofrezco sin pedir nada a cambio, sólo quiero que valores muy bien lo que tienes.



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