Es más admirable un amor que restaura, que clama, que renueva, que rejuvenece el alma, porque esos si que se esfuerzan, si que luchan contra todo para lograr enamorar a ese corazón que queda mal hecho, herido y sin consuelo.

Dicen que después de la tormenta viene la calma, a veces eso es cierto, porque de repente puede que nos topemos con alguien, que se merece nuestra atención, esos amores que llegan después de una relación fallida, de una decepción terrible; son amores que no se buscan, solos llegan y cambian nuestra perspectiva.

Porque ellos logran hacernos ver una esperanza, logramos reconsiderar que podemos volver amar, que no nos pasa nada por enamorarnos y disfrutarlo. No siempre llegan inmediatamente, a veces estamos sumergidos en al abismo de nuestro fondo, tocándolo y sufriendo con cada poro de la piel, puede que ya hayan pasado meses de nuestra última relación y entonces llegan.

Y es esa precisamente la habilidad de estas personas que con todo y lo que les cuesta logran hacer que volvamos a sentir y disfrutar de ese sentimiento maravilloso, no obstante eso no nos asegura duración o amor eterno, en ocasiones duran menos que el anterior. Pero llegan a nosotros por una razón y el aprovechamiento que uno les de es importante porque depende de cada quien.

A veces sólo sirven como distractores, ya que si no sabemos valorarlos adecuadamente, son ellos los que sufren viviendo bajo la sombra de tu antiguo amor, alguien que para ellos no hizo nada más que causarte dolor, sufren y lamentan no haberte conocido antes que tú a él, no importa que fueran ellos los villanos en tu dolor, al final de todo sufrirías.

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No esta mal sufrir por los amores que se van, pero  o dejes de prestar atención a los que te buscan, sin referirme a que busques un romance con cada uno de ellos, pero probablemente entre ellos se encuentre aquel que quiere ayudarte.



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