Una pequeña gran mujer, sintió la necesidad de resolver todas esas preguntas que rebotaban en su cabeza y se dirigió al lugar donde no creyó volver jamás, pero el amor había entrado en su corazón como nunca antes lo sintió, junto con una mezcla de diversos sentimientos; sentimientos buenos, y sentimientos malos.

Caminó bastante hasta ver que al fin podía a la distancia distinguir esa vieja choza de barro, donde paso los días más tristes de su vida, pero esta vez sería diferente, ella ya no era una niña y se sentía valiente, nada de lo que estuviera en ese lugar le podría causar daño alguno.

 Toco la puerta, tomo la manilleta y abrió muy despacio; sigilosamente, como si supiera que algo detrás podría causarle daño. 

 – Por fin después de tanto tiempo estas aquí, yo lo sabía, vaya que si lo sabía, sabía que un día por una u otra razón regresarías.

(Era una vieja anciana con aspecto muy acogedor, blanca pelo bastante largo y suelto, unos ojos vivos que te despertaban ternura, vestía una bata azul claro y un delantal ocre, estatura baja)

– Si sabias que regresaría, porque no están mis fotos, mis libros, mis cosas… ¿qué paso con ellas?

– Pero niña sin más preámbulo, dime ¿cuál es la gran causa para tu regreso?

– Ya no soy una niña, soy una mujer, pero en fin, vine porque tengo la curiosidad de saber algo que no me sale de mi cabeza… Conocí a alguien hace unas semanas… (Titubeaba un poco la voz, sus ojos se iluminaron cuando comenzó hablar, como si en su mente ella estuviera reviviendo aquel día en que se topó por primera vez con el amor)

– Ahora entiendo, no hay otra cosa, no hay otra fuerza más grande que la del Amor mismo, solo algo tan inmenso podría haberte hecho regresar.

– Pues yo le llamo reacción química bipolar.

– Llámale como tú quieras, pero dime pronto ¿qué deseas saber sobre todo esto?

 Polet le miro fijo a los Ojos y tomó de las manos a la anciana, y con firmeza le replico:

– Creo estar enamorada, pero quiero saber si es bueno… ¿quiero saber si es el indicado?

No me quiero equivocar, quiero estar completamente segura, pues mis miedos más profundos se despiertan al saber cuánto he sufrido, cuanto me han dañado, cuanto he soportado y aún así vuelvo a sentir amor, vuelvo a creer y a confiar en un ser que no conocía, en un extraño, un desconocido, porque ni la vida misma bastará para conocerle.

– Mi niña tu sola te estás dando las respuestas, no tenías que venir hasta aquí para descubrirlo, en efecto nunca llegarás a conocer por completo a una persona, pero si dejas que tus miedos predominen en tus actos, nunca podrás descubrir hasta donde podrás llegar, así que, sé libre de pensar y actuar como desees, sé libre y sé feliz.

 – Abuela, creí que me darías una pócima, que revisarías en tu bola de cristal o que me tirarías las cartas… (Viéndola con ojos saltados y un poco agitada del pecho)

– No mi niña, no mi Polet (se lo dijo con voz muy lenta y suave, abriéndole la puerta como para despedirla) escúchame bien, ni la bruja más buena podría ayudarte en los embrollos del amor, porque el amor es tan fuerte, es algo fuera de este mundo, es genuino, y en tus ojos veo que lo que sientes es real, así que vete y lucha sola para darte cuenta de lo fuerte que eres, después de todo lo que soportaste aquí, estas preparada para nunca morir…



     Compartir         Compartir