Sé que tal vez no te importe mucho, pero hoy me dediqué a ordenar a profundidad mi habitación, y encontré en aquella caja los tesoros que cuidaba con tanto celo. Vi nuestras fotos y las cartas que me enviaste y ¿sabes? fue inevitable sonreír.

Sé también que te he pedido que no me busques más, y sé que quizá te parecí un poco exagerada. Sé que piensas que me voy a arrepentir de pedirte eso último, y tal vez tengas razón, o quizá no.

Ya pasamos bastante tiempo en la vida del otro, como para no saber lo que pensamos, lo que sentimos cuando estamos lejos. Ya sabemos lo que nos hace sentir felices, y lo que nos hace sentir tristes o enojados; ya sabemos cómo actuamos cuando queremos fingir que no nos duele dejar de hablarnos y sobre todo, ya sabemos lo que le rompe el corazón al otro.

2

Esta carta no tiene otro propósito que explicarte por qué te pedí que no me hables más, que no me busques.  Y realmente no sé si comprendas mis palabras, si lleguen a darte risa o siquiera les tomes importancia. No sé si leerás el texto completo, no sé si de verdad te importe y quieras leerlo en seguida, o si por el contrario esperes a más tarde cuando no estés tan ocupado, cuando ‘puedas’. Es más, ni siquiera sé si leerás la primera línea.

Todo lo que hemos pasado juntos, me ha hecho mejor y peor persona, y no peor en un mal sentido, sino justa conmigo misma aunque a otros les parezca egoísmo. Tú conoces mi carácter, sabes cuando estoy enojada o cuando digo cosas por decir, sabes cuando algo me lastima. Sabes también que aunque sepa ser fuerte, mi debilidad reluce por las noches, pues mi mente vuela y cae en tu recuerdo; y sobretodo, sabes cuando hablo con franqueza.

Hay quienes dicen que si amas a alguien debes dejarlo ir; hace apenas un par de días era yo quien decía que si dejas ir a quien amas, en realidad no lo amas… porque cuando amas a alguien luchas hasta el cansancio, y aún cansado vuelves  a luchar cuantas veces sea necesario. Hace apenas un par de días yo no quería verte partir de nuevo.

Y aunque sea doloroso aceptarlo, el amor no siempre es suficiente. No porque dos personas se amen, significa que estarán siempre juntas, y quisiera explicarte por qué:

Cada persona ama a su manera, y eso de alguna forma está bien. No todos actúan igual, ni besan igual, ni demuestran su amor igual que todos. Aprendimos a aceptar el amor que el otro daba. Aprendimos a aceptar lo que es ser ‘el amor de vida’ del otro. Lo aceptamos y por eso quisimos intentarlo una última vez, y es por eso que terminé escribiendo esto.

El amor no es lo único que mantiene a dos personas unidas, y no porque no sea importante, sino porque el amor es más bien el motivo por el que dos personas deben poner algo más de su parte para demostrar aquél amor. Cuando amas a alguien le guardas respeto, le guardas admiración, le cuidas. Cuando amas a alguien y quieres que ese alguien vea en ti el universo, actúas de manera  en que  sabes que no le lastimas, respetas su confianza y pones lo mejor de ti para hacerle feliz.  Y apenas en estas líneas ya mencioné varios valores, que demuestran que solo el amor no es suficiente si quieres compartir tu vida con quien amas.

El amor es la motivación para querer estar con alguien, y no simplemente lo único necesario para estar con ese alguien. No sé si me entiendas… espero que sí.

Te pedí no volver a hablarme, porque fallaste a alguna de las cosas que anteriormente mencioné, y tú sabes cuál fue. Y no fue la primera vez que la fallaste, sino que parece ser que te fuiste hasta las últimas consecuencias para ver por tu bien y no por el de ambos. Llevamos tanto tiempo juntos, que sabes lo importante para mí que es confiar en quien amo. No puedo creer que aun así, aun con una promesa de por medio… ignoraras aquello  y te arriesgaras a perderme. Es más, quizá la importancia que le diste a mis peticiones para estar bien fue tan mínima, que  ni siquiera creíste que habría una verdadera consecuencia.

Y sí, cada quien ama a su manera, pero aun teniendo cada uno su manera, cuando se ama se tiene un objetivo claro: poner realmente de tu parte, para estar juntos. Y es por eso que ahora pongo en duda, que tú realmente me ames.

Si juegas a que no me dé cuanta que defraudas mi confianza, o que no importa cuánto me duele cuando me ocultas las cosas. Si tú realmente prefieres otras cosas que el que yo esté tranquila… no puedes hacerme pensar que me amas.

Y claro, no puedes dejar ir a quien amas… cuando ese alguien también te ama a ti. Pero si ese alguien no demuestra verdaderamente su amor, aun cuando sea por una pequeña acción, realmente no creo entonces que haya motivo para no dejarle ir.

3

Tal vez un día entiendas de lo que hablo, y no parezca como sientes ahora, una estupidez. Quizá deba resumirlo un poco más si es que no me entendiste:

Si tú me amaras, no estaría llorando ahora por ti, no hubieras supuesto tontamente que tus acciones no me afectan. Si me amaras, habrías cuidado más esta última oportunidad que me pediste, y es por eso que yo no puedo estar con quien cree que me ama, pero probablemente no.

Nos falta mucho por vivir, y fue un gusto ser el amor de tu vida, aunque no precisamente durara toda la vida, como tontamente creí.

Tú tienes una forma de vivir y no estás dispuesto a cambiarla por mí, y yo no te obligaré a que lo hagas, porque eso es algo que simplemente te nace cuando amas. ¿Ahora entiendes? Quizá todavía no. Si es que alguna vez te toca vivirlo, entenderás

Y por último, te amo… te amo tanto que no te obligaré a demostrar si me amas también. Te amo tanto que dejaré que vivas como mejor te plazca y sin rendir cuentas a nadie. Te amo tanto que si dejo de amarte, será para que tú estés bien. Pero también me amo a mí misma, y también me amo tanto que no soportaré un amor a medias.

Al mismo tiempo, quisiera que tú me amaras tanto, que dejarme ir no fuese una opción.

Si es que alguna vez te das cuenta de que yo era más importante que aquellas cosas que haces y sabes que me hieren… si alguna vez te das cuenta de que de verdad me amas más a mí que a todo aquello, sólo entonces si me buscas probablemente ahí estaré; o quizá ya no.

Suerte, corazón.

 

 

Escrito por: Mayeli Tellez



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