Esta nueva etapa de mi vida no es sencilla, no es fácil caminar con el peso de tu recuerdo sobre mis hombros. Aunque ya había pasado por otras desilusiones amorosas, no titubeó en asegurar que es algo nuevo para mí pues nunca había sido con tanta intensidad.

Intensidad es la palabra que define el tiempo contigo y lo vivido después de ti, nunca había sentido el amor con tanta fuerza, no había experimentado una relación tan pura, tan plena, tan completa, pero al mismo tiempo, jamás me había sentido tan rota como cuando te fuiste.

No es fácil caminar con la frente en alto, fingiendo que nada pasa cuando todo, completamente todo me lanza una bofetada en la cara con tu recuerdo, no es sencillo hacerme creer que te estoy superando, que ya estoy logrando olvidarte y de repente, sorprenderme con los ojos inundados de tu recuerdo.

cry

Aun cuando cada día me empeñaba en dar todo lo que tenía a mi alcance para poder retenerte, aun cuando hacía hasta lo imposible porque te dieras cuenta que no iba a faltarnos nada estando juntos, aun cuando te entregaba mi corazón en cada beso y en cada palabra, nada fue suficiente. Decidiste marcharte, para ti fue fácil darte la vuelta y no darme ni una palabra, así sin más me tiraste en caída libre y sin paracaídas desde la nube en la que tú me subiste.

Me dejaste con una ilusión de amor real, de ese que es para siempre, pues así me lo decías, me dejaste con el hueco en el pecho, ese que arde, que quema, que va arrasando con todo poco a poquito, va arrasando con todo, menos con la sombra de tu recuerdo, esa que te encargaste de tatuarme en la piel, en el alma, esa estampa tuya que me dejaste en mis labios ahora secos a falta de tus labios.

Ya comienza a agotarme eso de que mis pensamientos no me obedezcan que mi memoria siempre termine encontrando un recuerdo tuyo, que mis lágrimas salgan sin mi permiso y que en repetidas ocasiones sorprenda a mis labios susurrando tu nombre.

Muchos antipáticos que se hacen llamar realistas, juran que eso de las mariposas en el estómago es solo una ridícula invención de quien no sabe expresar con palabras lo que es el estar enamorado, pero ahora más que nunca estoy segura que esas mariposas existen y lo sé porque las estoy sintiendo  morir una a una dentro de mí, se están muriendo cada que entierro un recuerdo tuyo, cada que mi estómago se hace un nudo pensando en cómo te fuiste y no te importo derrumbarme por completo, tu recuerdo está muriendo cada que mi cerebro le dice a mi corazón que tu no me extrañas, que tu ni siquiera piensas en mí, en el dolor que me causaste, y que si lo llegas a hacer, no te importa y que seguramente tú ya estas ilusionado con otro amor que si tiene lo que no encontraste en mí.

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Las mariposas están muriendo y despacito, pero también se está muriendo en mí lo que sentía por ti. Por eso quiero pedirte un último favor, cuando lo logre, cuando por fin te saque de mi cabeza y de mi corazón, cuando veas que la sonrisa ha vuelto a mi rostro y que estoy bien sin ti no vayas a volver.

No vengas a buscarme cuando por fin logré olvidarte.

Idea Original: cartas sin destino.



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