Sé que es él, no hace falta mucho para saberlo porque cuando se acerca mi cabeza se pone a dar vueltas, no comprende porqué cuando llegas se aloca.  Se apodera de mí y me posee; Habla y actúa por mí, incluso toma decisiones sin pensar mucho en lo que yo pienso en realidad.

Siento el palpitar, él llega se posa y mi visión se transforma. Gira, gira y gira, no le reconozco, pero lo huelo y huele a él, me doy cuenta que es él. No hay mucho que decir pues es rojo de mis mejillas ya hablan por mí, el repentino sudor de mi frente, exclama a gritos lo que siento en el momento.

Entonces no puedo negarlo, no hay muchas formas para negar u ocultar lo que en realidad esta pasando. Parece disfrutarlo, parece saberlo a la perfección, y si fuera así, pues me estaría ahorrando muchas cosas, de igual manera, esto es un tanto molesto, es molesto no ser consciente de mis propias acciones.

Actúa por mí, habla por mí y no me queda mucho que hacer. Mi consciente se ha puesto en una situación muy cómoda donde no se permite reaccionar y volver a tomar el mando, le gusta que este sentimiento se apodere de mi forma de pensar y haga todo por mí.

Se vuelve imposible hacerme la que no está enamorada. No fue algo que pidiera eso está claro, porque de haber sido de otra forma no estaría luchando contra lo que siento, contra lo que pasa por mi cabeza y no estaría buscando la forma de sacar este sentimiento de mí.

Porque aunque estoy perdidamente enamorada, él no corresponde mi sentir. Él ya tiene alguien a quien devolver amor y aún así tiene la desdicha que llegar, no irse, lucirse y disfrutar de mi mirada roja e inerte. No puedo no decirme enamorada.



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