Han pasado algunos meses desde que decidimos poner fin a nuestra relación. En realidad no puedo decir que fue un acuerdo mutuo. Creo que nunca será así, porque aunque de palabra se acuerde terminar, lo cierto es que siempre una de las partes se quedará con ganas de intentarlo aunque el hilo ya esté demasiado estirado.

Así tal cual nos pasó a nosotros. Hoy que puedo ver las cosas con frialdad puedo darme cuenta de que ambos aportamos algo para que esto llegara a su final. Por tu cuenta eran tus constantes salidas. Esas reuniones con amigos en las que yo no tenía cabida. Tú falta de atención, a veces tu impuntualidad y otras tantas tu falta de sinceridad. Por mi parte fueron los celos, la desconfianza, las peleas sin razón y aquellos dramas de ocasión.

En algún momento caímos en la monotonía. En la rutina que de a poco nos comía. Se fueron perdiendo los detalles. Dejaste de conquistarme y yo de enamorarme.

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Lamentablemente eso le pasa a la mayoría de las parejas. En algún punto de la relación sienten segura a la persona y se confían. Se pierden los momentos que sacaban mil sonrisas. Los besos inesperados. Los festejos de cumple mes. Las cartas, las flores y chocolates. Todo aquello emocionante que te hace enamorarte. Creen que esa persona siempre estará ahí y solo cuando sienten perderla es que vuelven los detalles.

Mirando hacia atrás puedo ver que eso nos ocurrió. Nos fuimos dejando para rato, creyendo que estábamos hechos para estar juntos y que por más dificultades que enfrentáramos, al final estaríamos ahí… el uno para el otro. Al final solo nos quedó de remedio decir –adiós-. Intenté detenerte pero mi corazón ya no me lo permitió. No fue por falta de amor, te amé mucho y es irónico que amándote tanto no te haya detenido. Pero creo que una gran prueba de amor es dejar ir a quien amas y con ello te demostré mi amor infinito.

Ambos merecíamos ser felices y si juntos ya no lo éramos, no veía por qué no darnos otra oportunidad, no sé si solos o con alguien más. Eso lo dejé al azar. Creo que no es bueno retener a nadie a tu lado. La vida es tan corta como para no disfrutarla en su plenitud, como para pasarla atada a una relación que ya no aporta más y que a la larga solo puede causar un mayor dolor.

Tengo que aceptar que al principio no fue fácil. El recordar nuestros momentos y saber que ya no se repetirían más. No sé si era costumbre, lo cierto es que te echaba de menos como no imaginé hacerlo jamás.

No fue fácil mirar todos aquellos detalles que acumulé. Mirar nuestras fotografías y saber que ya no repetirían más. No fue fácil el asistir de nueva cuenta con nuestras amistades sin ti. El no tener más tu compañía, tus besos, tus juegos y no escucharte reír. No fue fácil pero pude reponerme. Al tomar aquella decisión lo hice consiente de que sería irrevocable y que a la larga me daría cuenta de que había sido lo mejor.

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A veces es mejor dejar un lindo recuerdo en la persona amada que convertirse en una carga pesada

Por eso es que decidí poner fin a nuestra historia de amor. De principio sabría que te extrañaría cada día como una loca. Pero también sabía que a la larga lo superaría y quedarían en mi interior todos los recuerdos de aquel grande amor. Y aquí estoy aun sin poder olvidar, ya no dueles pero por las noches es cuando más te he de extrañar, cuando en mi habitación al caer la noche te he de recordar y es que dicen que un olvido está lleno de recuerdos, es así como me pasa… tal cual.

La verdad es que no sé si quiero olvidarte. Has sido una de las personas más importantes para mí. Cuando todos se fueron solo tú estuviste ahí. Creo que prefiero seguir recordando todo aquello bello que me hiciste vivir. Creo que prefiero seguir sonriendo con aquellas fotografías tuyas en las que haces mil gestos. Con aquellos mensajes que aun a pesar del tiempo me hacen sentir.

Aún no llego al punto de mi vida en que me vea obligada a soltarte del todo. Y es que yo prefiero guardarte en mi corazón, recordarte de vez en cuando con alguna canción. Yo prefiero tener presente en mi interior, porque tengo claro que en mi vida el soltarte fue lo mejor. Ahora sé que eres feliz, no sé si con alguien más o tan solo te sienta bien la soledad, pero sé que has vuelto a sonreír así como lo he vuelto a ser yo y solo por eso es que te tengo en mi pensamiento con un profundo amor.

Un olvido lleno de recuerdos que aun hacen latir mi corazón…

Autor: Stepha Salcas



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