Así es como me encuentro caminando bajo la llovizna con el saco al hombro sin importarme mojarme, ya que ni siquiera siento eso…Tal vez se pregunten cómo llegué a esta situación a caminar bajo la lluvia como un alma pululante sin sentido alguno, respirando por la inercia de mis pulmones o quizás, por pura cobardía.

Hace tiempo apareció en mi vida una mujer, una mujer de esas que llegan para quedarse toda la vida, aún después de haberse ido. Si me preguntan su nombre, la verdad prefiero no decirlo, pero toda ella me cambió la vida. Recuerdo el día que ella apareció en mi vida, parecía un tornado de emociones, llena de alegría y su vorágine desestabilizó mi equilibrio, reconozco que no me enamoré de ella en ese instante, pero desde ahí cambió mi vida para siempre. Tal vez se pregunten donde la conocí, les digo que fue en aquel lugar donde el estudio y yo manteníamos una relación infiel, lugar en el cual trataba de remontar una carrera a la deriva, a la vez que trataba de vivir ficticiamente aventuras que no me animaba a que existan.

Tiempo después nos volvimos compañeros para hacer frente a aquello que queríamos alcanzar y así se fue metiendo en mi corazón, ya no la veía solo como mi compañera, ella ya era más que eso, me enamoro, para mí fue mucho el tiempo que deposite  para poderla conquistar, lo admito es una de esas mujeres un poco difíciles pero no imposibles de conquistar, de esas que dudan al entregarse al 100 % al amor pero cuando deciden hacerlo lo hacen sin medida y para siempre, fueron muchos días insistiendo que tuviéramos una cita y así fue que al fin acepto salir conmigo, más que sentirme un ganador al lograr entrar en su vida, me sentí muy privilegiado al tenerla a mi lado, y en mi corazón ella se  convirtió en la primera y su lugar se perpetuo allí dentro.

Poco a poco mi amor por ella crecía a niveles inimaginables, tratando de alcanzar el de ella que ya era infinito, y así la fui amando a diario, estaba convencido de que era la mujer que quería tener el resto de mi vida y fue así que no soportaba más llamarla mi novia y decidí convertirla en mi mujer, empezamos a vivir juntos tambaleándonos en el proceso pero agarrados de la mano, como todo matrimonio caímos en la monotonía yo me olvide de ser el hombre tan detallista del cual ella se enamoró, no sé en qué parte del camino, ella seguía avanzando pero yo no arranqué y debido a eso la hice sufrir innumerables veces e innumerables veces me dio una oportunidad para mejorar.

El egoísmo es el enemigo del amor y se convirtió en mi aliado o yo lo elegí, para el caso es lo mismo. Por tonto negué a esa mujer que dedicaba su vida a hacerme feliz, que apagaba mis miedos, que alimentaba mi espíritu, lastimé su corazón, jugué con sus sueños y deseos, no escuché sus ruegos y súplicas y convertí su vida en un infierno. Así pasaron 6 años en los que no lo niego tuvimos grandes alegrías, pero a muy alto precio para ella. Día a día destruí su corazón y doblegué su espíritu y aun sintiendo un inmenso amor por ella jamás tuve la valentía de darle el lugar que merecía.

Así los años nos vencieron entre lamentos y acuerdos traté de reparar los daños, pero los volvía a cometer y ella me volvía a perdonar y así terminé por vencer sus fuerzas, agarró la poca dignidad que le quedaba y se alejó de mí, no por falta de amor, sino por no sentirse elegida nunca, su amor siempre fuerte pero su corazón muy cansado de tantas batallas perdidas, y es así como hoy camino bajo la llovizna dándome cuenta por fin del gran amor que le tengo a esa mujer, deseando como un loco hacer lo que no había hecho para cuidarla, daría hasta mi vida por ser nuevamente esa persona por la cual esa mujer tenga esa radiante sonrisa que por mucho tiempo me perteneció pero como tonto nunca aprendí a  valorarlo.

Ella por el momento ha decidido estar sola y a mí no me queda más que aceptar la decisión y llegar a aborrecer el día en el que llegue a encontrar a otro hombre y le entregues todo lo que yo no pude valorar, que le entregue ese amor puro que solo ella puede dar, que le entregue sus besos, sus caricias, su tiempo, su ternura y muchas cosas más, , no volverá a estar conmigo ni siquiera volverá a entregarme  otra vez su confianza, su amor, su cariño, sus cuidados, todo, todo lo perdí.. …y mientras la tiranía del tiempo se burla de mi deseo absurdo de querer volver el tiempo atrás.

 

Por: VERO



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