Tal y como lo soñé en mis fantasías de quince años, tener un amor de esos que dejan cicatriz hasta el fondo, pedía entre mis hormonas jóvenes alguien maduro, y lo conocí a él,  un señor mayor, con ojos color cielo, y voz ronca.

Debo confesar que todas esas ideas de niña ingenua, que empezaron cundo él nos iba a recoger (a mi mejor amigo y a mi), en el carro y siempre manteníamos buenas charlas, y miradas picaronas desde lo prohibido, se hicieron realidad tres años después, un día de diciembre, veníamos solos en el carro, y de un pronto a otro lo que había planeado en noches de soledad se hacía real, él me confeso su amor por mí, y me pidió un beso mientras me tocaba una pierna.

Aunque lo deseaba con todo el corazón, mi maldita moral no me dejó y me negué ante la proposición, no le di ese beso que tanto deseaba y que muchas noches era con lo que soñaba.

No acepté…Él es un hombre casado tiene más de 25 años de matrimonio, de unos 50 años, un exquisitamente señor mayor, con ojos color cielo que llevan al infinito con solo verlas, y voz ronca, una voz encantadora y la recuerdo susurrándome un quiero darle un ves, al que hoy con mis diecinueve años lo sigo deseo desde mis adentros, aunque seamos totalmente prohibidos.

Debo confesar que uno de sus hijos, tienen cuatro varones, el mayor es como su réplica, y me ha gustado desde niña y entre nosotros hubo una historia bastante llena de pasión y deseo, pero entre esto se escondía lo que verdaderamente quería hacer con el padre.

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Este señor me ve, y el presiente que en mi hay ganas y yo lo veo y algo me recorre el cuerpo, pero que se puede hacer si él es un hombre prohibido, si el tiene su esposa y sus hijos, y yo, yo soy una niña de la edad de sus hijos. Probablemente este deseo reciproco siga por siempre sin poderse consumar,

y el siempre será mi hombre prohibido…

Por: Gabby



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