Un aplauso por aquellos que han estado en las buenas y en las malas, por los que siempre nos han sacado una sonrisa, por los que conocen nuestras luces y nuestras sombras y que a pesar de todo permanecen.

Un aplauso porque son ellos quienes representan esos valores que hoy en día tanto escasean, reflejando ese punto en el que el interés se libera del egoísmo y se torna en sincero y auténtico.

Ellos son esas personas que no nos echan en cara lo que duele recordar, que nos ayudan a recuperar el aliento y que cruzan sus miradas incansables para encontrar nuestra complicidad.

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Son aquellos que nos perdonan la impuntualidad en sus vidas y que nos esperan al otro lado en los momentos de sacrificio, de desafío, de trabajo sin fin y de cansancio.Gracias a su confianza seremos capaces de recorrer caminos que aún no nos creemos que podemos soñar.

Las personas que permanecen a nuestro lado, las personas que nos gustan

El destino pone a muchas personas en nuestra vida, pero solo algunas de ellas se quedan. No hace falta que sea físicamente, puede que estemos a miles de kilómetros y que los designios de la vida nos alejen; sin embargo, hay personas con las que tenemos un vínculo especial que no puede romperse.

Son esas personas de acero inolvidable, nuestras personas hogar. Aquellas a las que podemos recurrir siempre, las que nos dan abrazos que encogen nuestra alma y expanden el calor de los cuerpos.

A ellos nos une un vínculo sincero que nos sana y no nos hiere. Suelen ser personas que saben asumir las consecuencias de sus acciones, que nos regalan sus sonrisas siempre que pueden y que nos ofrecen sus manos sin exigir nada a cambio.

Todos ellos merecen nuestro reconocimiento porque, a pesar de todo y de todos, nunca nos han abandonado. Por muy ingrata que fuese nuestra compañía ellos han permanecido, esforzándose de manera genuina porque entendiésemos que teníamos un hombro sobre el que llorar o, al menos, apoyarnos.

Hay muchas maneras de decir “no estás solo” y ellos se las saben todas. Con ellos hemos comprendido que hay sentimientos que nuestra sonrisa no consigue esconder y que un “estoy bien” no es suficiente para hacerles creer que todo va sobre ruedas.

No es que las personas que permanecen sean adivinos, sino que guardan en su interior algo muy fundamental en el amor: la comprensión que ofrece la calidez. El oxígeno en toda su esencia.

Hay relaciones que nos dan aire psicológico

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Hay vínculos que no ahogan, que no exigen, que no intoxican. Son aquellos que nos permiten respirar y que nos animan a comprometernos con la felicidad. Nos hacen sentir vitalmente activos y valorar lo auténtico.

Digamos que hay conexiones que van más allá de las personas, que refuerzan nuestros pilares y nos ofrecen oxígeno puro. Así, sin que las palabras ardan ni los reproches retumben entre nuestras paredes, de su mano somos capaces de entender el camino de nuestras emociones.

Qué suerte es tener a este tipo de personas a nuestro lado y qué poco agradecidos somos a veces. Podemos dejar que el tiempo pase y que se nos vayan los momentos de poder celebrar todo aquello que hemos superado juntos.

No dejéis que esto os ocurra y disfrutad cada día de las personas que os acompañan en este camino que a veces se hace tan duro. Recordad quienes son las personas que os hacen darle la vuelta a la vida, tomar perspectiva, coger aire y contar hasta tres.

Cuando lo tengáis claro no os demoréis y aplaudid sin dudar su incondicionalidad y su carisma.

Por: Raquel Aldana



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