Las gotas de lluvia caen arrítmicamente sobre mi cabello. Cubren mi rostro y las lágrimas se confunden con ellas.

Entonces, ya que volteas a regalarme la última mirada. Esa mirada en la que algún día se reflejó mi rostro,y que ahora me mira condescendiente y a la vez dolorida, halándome al concreto donde se que mi sueño ya pereció, no se percata de que estoy envuelta en lágrimas, pues un amor, este amor ya se va.

Te enamoraste de la chica no indicada. Te enamoraste de quien no te conviene ni de quien deberías. Y no es que no me merezcas y viceversa, pero es que mi vida ha sido muy diferente a la tuya. Siempre busqué un amor primitivo, aquél hombre de recia armadura que protege en los brazos y se encarga de velar las noches. El que pelea con el dragón de una torre y que cuidaría de mi por siempre. Y hoy más que nunca sé que ni yo soy la princesa y no existen los príncipes. Existes tú que siempre has sido para mí lo más cercano a una estrella, y no eres tú quien debe cuidarme, soy yo quien debe protegerte, porque te siento en el alma y no quiero verte sufrir.

No puedo cambiar lo que soy. No puedo evitar vivir en el caos. No puedo evitar tener mil demonios y caminar junto a ellos sin temor ya a perder. Pero por lo que por ti siento puedo evitarte tener que vivir lo que no es necesario. Mi forma de amar es sincera, pero mi forma de amar es dejarte ser libre y proseguir con tus sueños. Puedo ser detestable, pero no puedo jamás dañar la humanidad y el corazón de quien ya me ha amado. Aunque sinceramente, ya te estoy extrañando. Pero tú, tú no eres para mí y asumo ese hecho.

7

 

Te miro de lejos y no puedo evitar preguntarme que hubiese pasado si años atrás te hubiera encontrado. Si estaríamos juntos y sería inexistente e innecesario este dolor que sentimos los dos. El dolor que tu sientes al alejarte de mí y el dolor que yo siento porque no debo amarte.

Estoy de luto, asesiné mi corazón. Está muerto y enterrado. Ya no quiero sentir más dolor nunca más. Si hubieses llegado antes, lo habrías hallado vivo.

¡Qué clase de sádica soy!

¡Qué clase de sádico eres!

¿Cómo puedes hallar ternura en alguien que dejó de ser dulce hace tanto tiempo?

¡Qué cruel eres amor!¡Qué cruel eres destino!

Te has ido. No puedo verte ya más. Te rogaré que vuelvas sin que puedas escuchar. Te voy a cuidar para siempre. Siempre te voy a cuidar. Te llevaré en el alma y bendeciré el que sea tu hogar. Voy a rezar para que me olvides aunque yo no te pueda olvidar. Y sacrificaré mi vida propia, a cambio de que tú, siempre seas feliz.

Porque no puedo ser para ti, porque tú no serás para mí. Te digo Adiós…

 

por 



     Compartir         Compartir