Hoy quiero que sepas que por fin estoy empezando a descubrir lo mucho que valgo. Estoy empezando a ver que soy una mujer grande, fuerte, luchadora, inteligente, con un alma noble y un corazón transparente. Que soy inmensa y que merezco la pena.

Hoy, después de ocho meses en los que me dediqué a idealizarte y a querer verte perfecto, he encontrado cosas más interesantes para hacer que pasar mis días engrandeciéndote, adorándote y entregándote mi seguridad y mi amor. Estoy empezando a entender que no debo tener miedo a tu ausencia, porque soy capaz de bajarme la luna una y mil veces más. Sola.

No sé si te acuerdas de ese día en el que te dije palabras similares, contándote, como si fuera una meta alcanzada o un logro digno de orgullo, que por fin estaba conociendo la palabras autoestima, seguridad y confianza; que por fin, estaba viendo que realmente soy de los mejores partidos para cualquier hombre que camine sobre la tierra.  Repliqué algunas cosas que solías decirme en los momentos en los que mi alma se sentía débil. Pensé que te haría feliz ver que estaba avanzando en ese camino de la búsqueda al amor propio. Pero no. Tu respuesta fue todo lo que no esperaba y con tu mirada retadora, mientras me decías que “por cada hombre hay tres mujeres esperando y que, estabas seguro de que podías conseguir alguien mejor que yo”  lograste perforarme el alma. Si, tal vez en ese momento no lo sentiste, pero hoy ya lo sabes: me causaste un dolor profundo y dejaste esas palabras tatuadas en mi cabeza.

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Ese día entendí que estabas mintiendo cada vez que decías que yo era la mujer de tu vida, que no merecía la pena seguir dibujándote en mis sueños y viéndote en mi futuro. Y no porque no te ame, porque si de algo estamos seguros los dos es del amor que siento por ti. Simplemente es porque quiero a mi lado alguien que se deleite pensando y hablando de mí. Una persona que sienta y piense que soy de las cosas más lindas que la vida pudo poner en su camino. Que me admire y me valore lo suficiente como para entender que debe cuidar y nutrir nuestro amor. Quiero a mi lado, un hombre que se sienta seguro de tomar mi mano y me permita ayudarle a tejer sus alas. Un hombre que sienta por mí, lo que tú, me has hecho sentir. Porque créeme, ese ha sido de los sentimientos más grandes que he experimentado; y ahora… ahora quiero sentirlo pero en la dirección contraria, o mejor, si es posible, quiero conocer un amor de doble vía.

Por: @pegadoyenplural



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