Hay   ocasiones en las que aunque te duela aceptarlo, tienes que reconocer cuando es momento de decir adiós, pero incluso sabiéndolo,  lo más complicado siempre es atreverse a hacer algo al respecto.

Terminar una relación nunca es fácil, nadie nos advierte sobre la parte oscura del amor, el lado imperfecto, las lágrimas, lo que viene después del punto final.

Se supone que cuando una relación acaba es porque ya no hay amor, pero… ¿Qué pasa cuando esa regla se rompe?

Hace un tiempo creí haber encontrado al chico de mis sueños; todo un caballero, amable, divertido, ¡Un encanto! Era simplemente todo lo que podría haber querido de un chico, y por si fuera poco, esos hermosos ojos color miel.

Nos llevábamos de maravilla, los primeros meses, estábamos siempre riendo, besándonos, abrazándonos, la química era total, jugar entre las sabanas se nos daba genial. Tenía la seguridad de que no habría nada que apagara nuestro fuego.

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Cursábamos el último semestre de la universidad, todo estaba planeado, yo daba por hecho mi futuro con él, una linda casa, el auto, los hijos y hasta un perro  (suena ridículo, lo  sé), pero en ese momento, para mí era un plan totalmente factible.

Sin embargo, cuando salimos de la universidad, las cosas cambiaron radicalmente. Encontrar un espacio en la vida laboral, se volvió cada vez  más complicado, cada vez fue más difícil conectar, pensé que se trataba  solo de una fase de adaptación, nada que  no pudiéramos resolver.

Hasta que un día lo comprendí; no era una fase.Nuestras prioridades habían cambiado; la vida real se estaba encargando  de mostrar nuestras diferencias, simplemente, el  plan  que yo tenía, no se acercaba ni un poco a lo que él deseaba, de pronto, nuestros sueños se tornaban tan diferentes, incompatibles.

Cuando el  escenario cambió, reconocí  que a pesar de amarlo tanto, el amor en este caso, no sería suficiente, la fantasía que me había formado de nuestro amor, se había desquebrajado en el mundo real.

La vida nos ponía en distintos caminos, le amaba, me gusta pensar que él también lo hacía,pero justo por el amor que le tenía, que aún le tengo no pude pedirle renunciar  a sus sueños, y por el amor que me tengo, no pude renunciar a los míos.

Fui yo quien puso punto final a la historia, no ha sido fácil, pero pude entender que a veces la decisión correcta es la más difícil de tomar

Escrito por: Laura He.

Publicado por Ser mejor



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