Hablar del miedo es fácil. Todos sabemos lo que es y lo hemos sentido de tanto en tanto.

Mires a quien mires, puedes tener la seguridad de que ha sentido, más o menos, lo mismo que tú ante una situación peligrosa: parálisis, taquicardia, temblor de rodillas, el impulso de salir corriendo…

También puedes apostar a que hay ciertas situaciones que nos asustan a la mayoría: el dolor, el rechazo, el cambio inesperado…

En este mismo blog, el miedo ha sido el protagonista de un montón de entradas. Y, seguramente, seguirá protagonizando más. Porque el miedo deja de ser una sombra gigantesca, cuando se traduce a unos cuantos símbolos gráficos (las palabras escritas).

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Yo no sé si esas palabras habrán ayudado a mucha gente, pero a mí sí. La escritura me ha servido para dar los primeros pasos en la superación de miedos que me parecían enormes.

¿Y tú? ¿Cómo te has enfrentado a tus miedos? ¿Qué tácticas o recursos has utilizado?

El miedo es un viejo conocido para ti

Piensa en esas situaciones en las que estabas asustado (o te sentías ligeramente inseguro) y, en lugar de huir, elegiste plantarle cara al miedo. Lo mismo no te quedó de otra, pero lo hiciste.

En tu historia, igual que puede haber miedos no resueltos, hay una lista de miedos que fueron superados.

No saliste por piernas. No vinieron a rescatarte. Fue una situación desagradable. Y, sin embargo, ¡diste la cara!

Recuerda esas experiencias cuando te enfrentes con nuevos temores: Tú ya sabes lo que es superar miedos.

Por ejemplo, quizás hayas pasado por la experiencia de escuchar hasta el final las palabras que más temías en un momento dado.

Probablemente, hayas sacado fuerzas de flaqueza para soportar un dolor y dejarlo atrás.

Quizás hayas tenido los redaños de mostrar tu vulnerabilidad en público, de reconocer un error o de pedir perdón.

Recuerda esas veces en las que dijiste lo que pensabas, aun cuando fuera con un hilillo de voz pugnando por salirte del cuerpo.

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Quizás te hayas atrevido a poner en práctica una decisión, pese a las críticas del entorno.

Seguramente, has corrido el riesgo de amar y de ser generoso, sin garantía de ningún tipo.

¿Eres consciente de cuántos miedos has enfrentado hasta el día de hoy?

Con más o menos soltura o convicción, no importa. Quédate con lo que cuenta: Desde que tu vida comenzó hasta aquí, tu lista de miedos superados ha ido creciendo.

Y, ¿sabes? Seguirá creciendo.

La próxima vez que estés muy asustado, echa un vistazo a tu historia. Ahí encontrarás todo tipo de ejemplos.

Entre ellos, seguro que hay una enseñanza que te sirve. Además, tienes constancia de que salvaste con éxito muchos obstáculos. Recuérdalo ydéjate inspirar por ese valor que tú mismo has demostrado.

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