Tú eres aquello que siempre quise, que siempre necesité, que siempre querré, que siempre añoré, sin embargo, también eres todo aquello que nunca tendré, que nunca abrazaré y que nunca besaré.

Porque tú siempre serás eso que mi corazón escogió, sin distinción, sin medir, sin verificar, sin valorar, porque tú siempre serás eso que mi alma necesita, pero que mi cuerpo se rehúsa a aceptar.

Eres tú ese elemento de mi espíritu, del que mi mente se ha hecho cómplice y mi corazón ha sido víctima de la lucha constante entre lo prohibido y lo valedero.

Tú siempre serás aquello que me enseñó a amar, sin discriminación, sin prejuicios, con libertad, solo con el alma, con el corazón y con mi cuerpo.

 

Eres tú siempre aquello que querré, sin distinción de edad, de credo, de cultura. Eres tú el elegido, no por mí, sino por algo más fuerte, porque yo jamás sería tan certera en escoger y enfocar mi dirección hacia ti.

Porque siempre tú serás el que me acuerde que no todo es alegría. Porque siempre tú serás aquel que me recuerde que el amor es una moneda, con dos caras, la de la felicidad y la de la angustia, la del dolor y la de las ganas. Porque tú, siempre tú serás aquel que me enseñó a romper los esquemas y retarme a mí misma.

VIDA

Porque tú siempre serás el preferido, ese amor que siempre recordaré, no precisamente por la alegría, no, nunca será por eso, sino porque será el más difícil de poder engañar el alma y hacer como si algún día te olvidaré, un cuerpo engañado, porque no podrás desprenderte de mí, porque siempre tu serás el que me ha enseñado, a sentir, a vivir, a suspirar, a amar. Porque tú, siempre tú, serás la viva muestra de aquellos a lo que muchos llaman “amor”.

E. R. Rose



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