Tú… ¿Tienes el derecho de juzgarme?

Piénsalo bien. Piensa bien tu respuesta antes de contestar. Y no seas hipócrita diciendo que no y que el único que juzga es Dios, porque tus palabras escupen veneno, y tus hechos difieren de tu bodrio de frases que no son más que un intento fallido por fingir, todo lo que no eres. Aquí estoy de frente… lo que haz de decir lo harás ya de frente y no más a mi espalda.

He tenido que someterme a tu lengua envenenada toda mi vida y por algún tiempo autoflageládome asumiendo que no era lo suficientemente buena para respirar tu aire. Que no merecía ser querida ni mucho menos alcanzar la indulgencia en mi juicio final. Por ti comencé a ponerle bueno o malo a todo y a pensar que al final del día acabaría sufriendo los tormentos de un infierno.

Escondiendo el amor y escondiendo el deseo. Llorando en arrepentimiento porque para ti, para tu lengua soy de lo peor y no tengo vergüenza. Asumí las palizas de los desaires y las miradas escrutadoras y juiciosas. Y me escondí entre el concreto hundiendo mi cabeza, porque según tú, yo soy de lo peor. Agrandaste mis errores y minimizaste mis aciertos. Fui de lo más bajo y resulte ser basura porque según tú, tú eres perfecto. Me llamaste “cualquiera” porque asumiste que tu sabías la historia y me llamaste “avara e interesada” porque según tú, yo sólo quise dinero, pero asumiste, una vez mas; que conoces la historia.

¿Y después de todo lo que has despotricado vienes aquí y te atreves a llamarte amigo, conocido, compañero, hermano y hasta ” mi amor”?

Pues bien. Vamos dejando la mierda de lado y vamos hablándonos claro.

Te metiste en mi vida y te revolcaste en ella como cerdo en el lodo porque tu propia vida es absurda, pobre y una mierda. Porque no existe en tu vida un ápice de cariño verdadero que lejos de tus padres, que te aman porque deben; tienes de otra persona ni siquiera de la que se encuentra a tu lado, porque si así fuera; no tendrías tiempo si quiera de decir mi nombre.

Hablaste y dijiste con tanta maldad lo peor de mí porque siempre tuviste envidia, porque lo que yo tenía lo querías tú. Me traicionaste porque era la única forma de intentar encajar o acostarte con alguna persona igual a ti, mediocre. Hablaste de mí y me juzgaste porque yo no tuve miedo de vivir una historia,cuando tú sigues siendo infeliz con los mismos cuentos. Acostumbrado a la rutina y a conformarse con medio vivir.

9

 

Me juzgaste porque yo si fui capaz de aventarme a jugarme el todo por el todo, me envidias porque como yo amo, tú jamás podrás amar y ni serás amado. Me dijiste interesada porque pensaste que igual que tú, esperaría que me resolvieran la vida para que nada me cueste. No te das cuenta que estoy completita para no necesitar de un hombre ni sus migajas. Porque me educaron para ser aguerrida y nunca rendirme.

Porque me enseñaron a amarme lo suficiente como para ser lo único que necesito para vivir. Y dijiste que me vendía por el simple hecho de que tú, tú si serías capaz de vender hasta tu alma por un billete mal logrado. Porque todo tú eres una farsa. Tu puerca conciencia es lo que inventa una historia, porque no tienes amor a tu propia persona. Porque si yo soy lo peor, tú no eres más que una bizarra copia de un personaje que ni siquiera en los cuentos existes. Hablas de Dios, dices su palabra, y a las espaldas del otro, cobarde apuñalas. Tú hablas de mí porque tienes lengua y al final del día porque yo represento esa alma libre que tú nunca serás.

Y no sigas interpretando la historia a tu modo mediocre y creas que justifico mis actos pues ni a ti ni a nadie le debo yo explicaciones. Pero si vas a darte el inmerecido gusto de vivir a mi costa al menos ven y dímelo en mi cara, no seas cobarde.

Sé que todo al final cae por su propio peso y que como todo, de la misma forma que juzgaste serás juzgado. Y ese día estaré yo para decirte ¡Mierda! Que estúpido fuiste para aprenderlo del peor modo posible.
Te he dejado pasar mil versiones de mi propia historia y creo que ya es suficiente. No puedes cambiar lo que ya eres y francamente que lástima.

Pero esta vez no pienso permitir que arruines lo que comienza y es tan puro. No voy a permitir que disuelvas las cosas al modo que gustes, no vas a dañarnos ni a él, ni a mí y ni a nuestra amistad con tu morbo y tu obstinada idea de que todo es sexo. Obvio te proyectas, probablemente sea porque las películas porno y la persona de un lado no te satisface del todo. Mírate y date cuenta, tú y yo no somos iguales. Yo a diferencia tuya le sonrío a la vida con honestidad plena, porque soy feliz y no necesito hablar de nadie ni de nada, puedes darte cuenta. Yo si me paro de frente y me dirijo a ti sin intermediarios.

10

Alguna vez alguien me hablo de lealtad y dijo serlo, más que nada en la vida. Otra vez ¡mierda! Necesitan un diccionario y el valor moral de no proclamar lealtad cuando ni ellos mismos creen en si mismos.
Ahora “amigo”. Si vas a contestar que tú nunca me has juzgado vuélvelo a pensar que esta es la única oportunidad que tendrás de ser honesto.

Y si vas a juzgarme de nuevo piensa bien que de esta vida, no te irás sin pagar nada. Que cavarás tu propia tumba y simplemente serás recordado como la basura que esta pudriendo este mundo. Recuerda que como me ves, serás visto y como juzgas, serás juzgado.
Yo no busco venganza no te equivoques, simplemente espero una ley natural que llega por sí sola “A toda acción corresponde una reacción”

Como verás yo vivo sabiendo de ti o sin saberlo. No me significas más que un desagradable momento. Y si te he dicho esto es porque quiero que sepas que puedo defenderme y que realmente mis palabras te pesarán terriblemente ese día que estés, en la misma situación que me has puesto. Y ese día me recodarás.

“Y el que esté libre de pecado, que arroje la primera piedra”.

 

por 



     Compartir         Compartir