En verdad me sorprendí por la forma en la que entraste en mi vida, nunca creí que serías lo suficientemente capaz de encontrar una forma de colarte como el viento por las ventanas, pero supiste cómo.

Ahora que te conozco y sé como eres, dejas de insistirme y te conviertes en un chico aburrido, me da miedo que no sigas insistiendo, que por momentos me dejes en paz. Te ves cansado quizás es hora que te sientes y me dejes darte algo, algo que en verdad mereces.

Así que toma esto y si quieres ahora sí, puedes irte. Ahora sí, si así lo quieres déjame.

Te pedí que no me detuvieras si yo deseaba seguir, esperaba que fueras mejor de la forma en la que te mostrabas, pero seguiste siendo de la misma forma cruel. Te posicionas en una parte rara dentro de nuestra relación y te piensas superior, te pedí tantas cosas y todas ellas fueron ignoradas. El día continúa, la noche aún no termina, podemos seguir platicando, siéntate y disfruta de saber lo que en verdad siento.

Sigue tratando, rendirte no esta dentro de tu personalidad. Sí aún quieres inténtalo con más fuerza. Porque nuestras vidas continúan y siguen cambiando.

Ya acabé de esperarte y no hay más opciones que se me ocurran para darte, se me acabaron las oportunidades y no sirve de nada que te quedes sentado esperando que yo mueva las manos.

original

Es mi turno para tomar el control, te veo y al terminar de decir esas palabras, dejas de sonreír. Vamos, continúa siendo como antes era. No importa que mientras hables el fuego nos haga arder, tus palabras suenan molestas y tienen cierto tono a reclamo. Tranquilo.

Por fin encontraste lo que buscabas en mí; ya me encontraste. Yo te dije que no pusieras freno a mis pasos, que de vez en cuando me gustaba correr y que si querías estar conmigo debías saber seguirme el ritmo. 



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