Sabes, hay veces en las que te miro desde lejos y es como si todo el mundo riera, como si todas las personas de este planeta se dispusieran a soñar por lo menos durante un segundo. Tú lo sabes, mi amor, es asombroso cuando me dices -Hola- y me besas en la mejilla.

Las mariposas se reúnen en un sólo lugar, se reúnen en un punto de mi estomago y comienzan a revolotear, lazo flores por el camino donde vas y crecen nuevas tras cada paso que das, y es porque el mundo entero se da cuenta del amor que haces nazca todos los días en mi interior.

No dejes de andar, camina a mi lado y cuando estés listo, te impulsaré para que corras pero siempre estaré ahí, por si un día llegas a tropezar, te levantaré y andaremos juntos otra vez.

Disfruto de cada palabra que sale de tu boca, porque es ahí donde aves se posan y cantan maravillosas melodías que colman mis días de alegrías. Me encanta cuando al despertar me saludas, me besas y comienzas un nuevo día. Porque lo comenzamos juntos y lo terminaremos juntos.

El aire se llena de felicidad sólo porque tú estas, la oscuridad termina y deja pasar a un nuevo día; un nuevo día con un sol radiante que ilumina todos los rincones fríos en donde la luz a veces no llega.

Y si me preguntarán qué es lo que más quiero, yo contestaría que lo único que deseo es que encuentres el camino que más feliz te vuelva, porque te amo, como nadie podrá amarte, no importa que no siempre estés a mi lado, yo procuraré enviarte todo el amor que nace en mi corazón.

Estando juntos yo regaré la semilla de ese árbol que crecerá y te cuidara bajo su sombra, será casi tan fuerte como el mi amor.



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