Fueron muchas experiencias las que tuvimos juntos, buenas, malas, de todo, nos divertíamos como enanos y también nos enojábamos como gente grande, pero sin lugar a dudas, te encargabas de hacer que mis cumpleaños fueran únicos e irrepetibles, era una de las fechas que meas me encantaba pasar contigo, pues me hacías sentir que era una verdadera princesa, que era tu princesa.

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Hace unas semanas, de el año pasado, la ilusión que lograste en mi fue incomparable, sin contar que me prometiste que cada año sería igual, que podría faltar todo pues la estabilidad economía o anímica puede variar, pero que tu nunca faltarías a mi lado ese día especial. Prometiste que las primeras horas de mi año nuevo, mi cumpleaños, siempre estarías tu para abrazarme, y hacerme sentir querida.

Esa promesa que me hiciste llenó mis días pues, me encantaba tu compañía y ese día simplemente era aún más especial, pero turaste más en formularme tu promesa que en echarla abajo con tus actitudes, conforme pasaban los días, que se convertían en semanas, y dejaban caer los meses del calendario, tu comportamiento me hacía sentir cada vez más lejos de ti.

Hace unas semanas, fue de nuevo mi cumpleaños, mi año nuevo como le llamabas, desperté con la ilusión de encontrar una sorpresa, o al menos un mensaje tuyo en el móvil, pero no, n había nada, pensé que era una treta tuya y que más tarde te harías presente, y te valdrías de tu adorable creatividad y me volverías a hacer sentir especial.

Las horas trascurrieron, y todas las personas que me aman, que están al pendiente de mi, daban muestras de cariño hacia mí para que mi día fuera especial, y lo fue, lo lograron, pero no voy a negar que me faltaba algo, o mejor dicho, me faltaba alguien, tú.

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Cuando cayó la noche, me di cuenta que no llegaría tu mensaje, que no tendría tu abrazo, y que como prometiste, no harías de mi cumpleaños el día mas especial y por consiguiente esa otra parte de tu promesa en la que dijiste que podía faltar todo en mi cumpleaños menos tu, tampoco fue verdad. No apareciste en todo el día.

No pasó un día o dos para que aparecieras, fueron casi dos semanas lo que tardaste en mandarme un mensaje al móvil, casi dos semanas para llamarme y decirme que tu vida están ajetreada, que tienes tanto trabajo, que gracias que estás trabajando y estudiando tanto, nuestro futuro juntos será inigualable, fueron dos semanas los que tardaste en darte cuenta que fue mi cumpleaños, casi dos semanas para disculparte y decirme que me amas pero lo olvidaste.

Lejos del dolor que me causaste, te agradezco en la manera en que me abriste los ojos, me cayó como un balde de agua helada, tu franqueza, pero de verdad gracias, me cayó en cuenta que no te necesito en mi vida, que tu actitud se encargo de sacarte de mi corazón, que lo que teníamos no  era amor, solo era costumbre.

Me dijiste que habías reservado todo el fin de semana para mi, para darme ese bello regalo que no pudiste, darme hace dos semanas, el mero día de mi cumpleaños, que sería tarde pero inolvidable, solo pude responderte que me encantó el regalo que me hiciste justo el día de mi cumpleaños, te dije, que tu ausencia fue el mejor de todos los que recibí, te dije, que gracias a que no estuviste me di cuenta que en realidad hace meses que no estás.

Creíste que fue por capricho el que te pedí que no me buscaras más, pensaste que solo estaba molesta por tu impertinente olvido, que pasando  unas semanas, lo olvidaría y correría a tus brazos como siempre lo hacía, y ¿sabes? No pasó, ni pasará.

Ya hago  increíbles, especiales, e inolvidables no solo mi cumpleaños, sino todos y cada uno de mis días rodeada de las personas que me quieren por como soy, y no con las que creen que con obsequios caros, viajes y joyas, pueden comprar mi cariño.

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Gracias por regalarme tu ausencia el día de mi cumpleaños. Solo espero que cuando vuelvas a estar con alguien, la trates como persona, como un corazón que te regala sentimientos, no cosas materiales, ojala aprendas a tratarla como a mí nunca me trataste.

Ojala aprendas que el cumplir una promesa, vale más que toda tu chequera junta. Aprende a valorar lo que vale la ausencia, para mí, fue el mejor regalo que me hayas hecho, me regaló tu olvido.



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