¿Para qué nos hacemos tontas, si bien sabemos cuando alguien nos quiere y cuándo no? El que nos quiere, desde un principio se nota interesado y lo demuestra con acciones. El que no, simplemente nos ofrece indiferencia. Pero nosotras somos tercas y preferimos hacernos ilusiones vanas de cosas que jamás ocurrirán. Queremos que pase mucho, y lo único que pasa es el tiempo, y con él va creciendo nuestra sensación de vacío que creemos que sólo esa persona puede llenar.

No hay cabida en tus pensamientos para otra cosa más que él. Él lo abarca todo, como un gigantesco satélite que se ha instalado en tu cabeza. Mientras, tú para él eres insignificante, y eso te duele en el alma pero ilusamente crees que llegará el día en que por fin se dará cuenta de cuánto le amas y te dirá que sí, que él también te ama y te desea, que quiere estar a tu lado hasta el fin de tus días. Oh, sí, sueña, soñadora…

A veces te llegan momentos de “fortaleza” en los que dices “¡ya no más!” y piensas que es suficiente sufrir por alguien que no te valora. Y sí, ves algunos videos y lees algunas frases de motivación personal que te convencen de que tú vales mucho y mereces a un hombre que te ame, te respete y te dé tu lugar. Pero cuando recién empiezas tu camino de superación, aparece él, te dice un simple “hola” y tú vuelves a caer rendida, te vuelves a hacer mil ilusiones y su figura vuelve a ocupar tus ensueños nuevamente.

Y te sientes estúpida, porque en el fondo sabes lo que tienes que hacer: alejarte de ese amor ingrato. Pero tu duda de siempre es: “¿y cómo me arranco este sentimiento tan poderoso que tengo por él?” “¿Cómo hago para ser fiel a mí misma y no perder mi tiempo jurándole lealtad a un amor que definitivamente no vale ni un cuarto de pena?” Y de pronto crees que te vuelves a sentir fuerte, pero él vuelve a aparecer y tú vuelves a bajar tus armas… ¿cómo demonios salir de este maldito círculo vicioso?

Autor intelectual: Ariadna Carranza



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