Esta enorme experiencia a la cual llamamos vida no es más que la suma de aquellos “momentos” buenos o malos que fueron lo suficientemente significativos como para trascender en el tiempo, en nuestras memorias, de tal forma que se superponen a otras experiencias menos importantes y permanecen siempre al alcance de nuestra mente.

Siempre he pensado que hay que “vivir la vida intensamente”, sin discriminar los momentos ya sean buenos o malos, la única forma de hacerlo es “aceptando la realidad que tenemos enfrente”, sin tratar de modificarla, negarla, o escapando de ella, día a día tenemos millones de experiencias, ya sea a la hora de tomar un rico café, o al tener que bañarnos con agua fría de lluvia porque nos olvidamos el paraguas, estas son solo circunstancias, a las que nosotros les añadimos un valor determinado, por ejemplo: una taza de café regularmente sería una buena sensación, pero si la estas tomando mientras que alguien te está dando una mala noticia, seguramente el café te sepa amargo y no termines por disfrutarlo de la forma en la que regularmente lo harías, de igual manera bañarse con el agua de lluvia puede ser una experiencia algo fría y no muy agradable en la mayoría de los casos, pero si lo haces de la mano de aquella persona que amas, y vas saltando los charcos, podrías entonces estar delante de una experiencia memorable, hermosa, especial para toda tu vida.

Las personas tenemos el poder para “decidir” en que clase de recuerdo queremos convertir una experiencia, casi siempre podemos, es cuestión de decirse “ya tiene mucho que no voy corriendo por los charcos como cuando era niña”, eso obviamente no te salvará del posible resfriado, pero ¿igual te ibas a mojar no es así?, a veces disfrutar o sufrir algo es solo cuestión de la “decisión” que tomamos y de cómo nos representamos aquello que estamos viviendo.

Pero también hay situaciones que te cambian, a las que no puedes resistirte, son momentos cargados de emociones tan, pero tan fuertes, que somos incapaces de negar su validez, hay momentos “clave” en la vida que marcan un antes y un después, son esos momentos los capaces de convertirnos de la noche a la mañana en personas diferentes, son esos momentos aquellos que forman un parteaguas en nuestras vidas y que de alguna manera definen el cómo somos en la actualidad.

Tú fuiste un momento de esos, un momento inolvidablemente fuerte, estoy segura de que no podré olvidarte, y no es porque así me lo plantee que sea, es simplemente que la experiencia que me brindaste fue tan enorme, tan colosal, tan fuerte, que aunque quisiera negarla no podría, aunque quisiera pretender que nunca paso, sería imposible, porque estaría negando entonces gran parte de la persona que ahora soy, porque después de ti definitivamente ya nunca fui la misma de antes.

Autor: Sunky



     Compartir         Compartir