Esos días quisiera que no se repitieran pese a que viviría de nuevo cada momento por más malo que haya sido, sin embargo, esos dos no los volvería a pasar. Son sólo dos días pero rezaría para no volverlos a pasar porque gracias a ellos perdí el sentido de mi vida, cambio mi anhelo y los motivos que tenía para seguir con mis planes. Esos días fueron la perdición y debo darte sólo las gracias a ti.

El primero de ellos fue la primera vez que te vi, ese día en el que te conocí, tu sonrisa brillante y ese par de ojos en los que me perdí. Mi vida la empeñe en ti, en develar tus secretos y por fin hacerte parte de mí. Incluirte en mis planes y en el destino que tenía preparado para mí. Hay momentos en los que preferiría no haberte conocido, en los que desearía no tener nada que ver contigo, pero perdí el sentido, perdí las ganas de obedecer mi sentido común y la inteligencia que tanto trabajo me costo formar. No nací para esto, no nací para tener que lidiar con el engaño que tiene tu amor falso. 

No estoy aquí para tener que lidiar con lo peligroso de tus caricias para ensuciarme la piel con las manos que tanto un día desee. Ha terminado mi deseo de seguir porque después del primer día llego el segundo peor aún porque ese día tuve que soportar tu partida, te alejaste y te fuiste con tu sonrisa bonita. Me dejaste ahora sí sin ninguna esperanza, te llevaste las ganas que tenía de sobrevivir, de reír contigo o de intentar de nuevo un día llegar a disfrutar las maravillosas trampas que el amor propone. 

Hay dos días que lamento con todas mis fuerzas, dos días en los que la vida y su sentido de ser se me fueron, a veces creo que nací para conocerte e intentar ser feliz pero hoy lo he logrado y espero con ansias a ver si en la próxima lo logro. Hoy no parece que tuve suerte porque todo llego cuando te conocí y todo se fue cuando te perdí.



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