En el juego de la vida toca apostar a veces todo para ganar, un simple error puede significar perder la partida, un simple momento de locura, de pasión, de infidelidad, unos minutos pueden costar el perder a la pieza más importante de su tablero, a la dama que siempre les acompaña, quien está con ellos en las buenas y en las malas, quien se la juega junto a él para salir adelante, a su reina que debería ser la más amada.

Hay un momento para todo en la vida, hay un momento para jugar, para conquistar, para aprender, para experimentar, pero si eres alguien que tiene la suerte de tener una reina a tu lado, es momento de dejar de tratar de reafirmarte con otras mujeres, ya tienes a la mejor de ellas a tu lado, no necesitas demostrarte nada, las mujeres no somos un trofeo para exhibirse en un álbum fotográfico, intenta comprender lo afortunado que eres ahora mismo, de tener a alguien como ella a tu lado, no comprometas o apuestes lo más importante de tu vida por un momento insensato, “nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, recuerda que ella puede dejarte de lado.

Los hombres están acostumbrados a las segundas oportunidades, cuando bien nos va, porque hay muchos que pasan por la segunda, tercera, cuarta, etc… y nunca aprenden, pero en lo personal yo no suelo caer en el chantaje de las “segundas oportunidades”, si no me valoran a la primera, menos lo harán después de haber sometido mi orgullo, mi amor propio, mi dignidad, la primera infidelidad es la más difícil, porque si después de eso “nada pasa”, las demás llegan como llegan las gotas de lluvia, una tras otra, hasta quedar inundada en el frio de la amargura, en la soledad de estar acompañada por alguien para el que no vales nada.

Todos los hombres deberían aprender ajedrez, para que estén bien conscientes de que un mal movimiento, les costará perder a su reina, así que señor hombre, si no estás listo para una relación completa y verdadera, si aún tienes ganas de seguir buscando bajo las faldas de las doncellas, pasa de largo por mi puerta, no eres para mí, ni yo para ti, yo soy una dama y como tal solo quiero un verdadero hombre a mi lado, alguien a quien orgullosamente pueda decirle que es mi rey.

Autor: Sunky

 

 

 

 



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