Todos hemos pasado alguna vez alguna circunstancia que nos ha llenado de gozo el corazón, circunstancias que han dejado una huella, una cicatriz en nuestra vida que será recordada por siempre con alegría. Pero hay cicatrices que también se van formando con dolor y que al ser recordadas nos sacan las lágrimas. Todos hemos estado en ambas ocaciones, en ocaciones felices y en ocaciones tristes, aunque el el momento en que estamos pasando por ellas pensamos (sobre todo en las malas) que somos la única persona en todo el universo que le pasan ese tipo de cosas, cosas difíciles. Pensamos que cuando estamos pasando por algún dolor o una prueba somos las personas más desdichadas del planeta, y eso pasa porque no colocamos los pies sobre la tierra y porque no somos capaces de mirar a nuestro alrededor, pensar en los demás y asimilar todas las pruebas que han tenido todos las personas que se encuentran alrededor nuestro.

No aprendemos a colocarnos en los zapatos de otra persona, no aprendemos a conocer los sentimientos y saber comprender cada dolor, ese dolor que no es nuestro, que no nos pertenece ni nos atormenta. Necesitamos ver a los demás y saber que todos pasamos por problemas y que esos problemas siempre serán para bien. Necesitamos enfrentarnos a los problemas y ayudar a los demás a enfrentar los suyos.

Cada problema debemos tomarlo como una enseñanza, cada prueba debemos tomarla como una oportunidad de obtener un trofeo, un triunfo, una recompensa por lo que se tuvo que pasar. Cada cosa que nos pasa en la vida no llega por la nada, sabemos que es difícil enfrentarla y sabemos que no es muy grata tener que vivirla pero la vida es así, esa es la manera de que nos enseñemos a seguir viviendo en esta tierra llena de cosas y personas malas.

Es un buen momento para comprender que todas las cosas tienen algo que enseñarnos en la vida. Es momento de tomar la vida por los cuernos y seguir viviendo con alegría a pesar de todo, a pesar de los problemas y conflictos que nos de la vida. La vida nos pone no solo situaciones sino también personas difíciles, personas que parece ser que solo su existencia se basa en derrumbarnos, que parece ser que quieren hacernos aún más difícil el camino de la vida, pero ese tipo de personas debemos de enseñarnos a ignorarlas, a hacer como si no existieran en la faz de la tierra, debemos aprender a ignorarlas.

Todos los errores que se cometen nos ayudan a no hacer las mismas cosas ni de la misma manera, nos enseñan a pisar con firmeza y nos hace un tanto más prudentes. Prudentes en el sentido de fijarnos en donde pisamos y tener precaución con todo lo que nos topamos. Así que… no olvides que todo lo que está escrito en tu destino es porque lo necesitas y recuerda que todas las circunstancias están llenas de sabiduría si sabes observarlas y tomarlas como son.



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