“Aceptamos el amor que creemos merecer.”

– Stephen Chbosky.

 

 

 Una vez escuche esta frase en una película llamada “La ventaja de ser invisible” y el diálogo decía así:Sam: -¿Por qué yo y todos lo que amo elegimos a personas que nos tratan como si fuéramos nada? Charlie: -“Aceptamos el amor que creemos merecer”. Y debo decir que me tomó tiempo reflexionarla y asimilarla, y hoy más que nunca la entiendo y creo que es muy real. Siempre acepté el amor como venía o como fuera, me daba igual, si era “amor” lo aceptaba, no pensaba mucho en lo que merecía o no.

¿Acaso no es eso lo que todos buscamos? Esa necesidad de pertenecer, de sentirnos pieza de un engranaje, miembro de un grupo, la mitad de una pareja. Pero ese es el gran problema, nos aferrarnos a veces a cosas que no están destinadas a ser, relaciones que no son para nosotros, personas con las que no tenemos nada en común, pero que en el mapa social nos hace sentir menos raros y menos solos.

 

Muchos hemos aprendimos a conformarnos con lo que los demás quieran darnos por amor, aunque este no fuera lo que queríamos al 100%, nos conformamos y aceptamos amores mediocres, los aceptamos sin luchar o protestar y sin poner resistencia nos dejamos llevar por aquello que nos dicen que es “amor”, sin importar que eso sea de todo menos amor. A otros cuantos también nos enseñaron a creer que el amor es sacrificio y además lo puede todo, sin embargo esto no es cierto. Es por eso que hay tanta gente involucrada con gente que no la merece o gente quejándose de su pareja, aceptando todo lo negativo como celos, maltrato o con parejas superficiales, sin aspiraciones en la vida, que creen que nadie los merece y tantos otros especímenes repulsivos.

Es cierto que todas las parejas tienen problemas en algún momento dado, son dos personas tratando de convivir por un tiempo determinado, es lógico que habrá desacuerdos y complicaciones en la relación. Sin embargo, esto no es justificación para una relación dañina. Hablamos de esas parejas en las que una o ambas partes sienten dolor o incluso sufren con la manera de relacionarse, y no son capaces de marcar límites o resistencia ante este dolor, simplemente “se aguantan”.

Aquí probablemente el problema no es que te amen o amar. El problema es que no tienes el suficiente autoestima que aceptas cualquier amor que se te está dando. El valor que nos damos a nosotros mismos determina en gran parte la forma en la que nos relacionamos, en este caso, en pareja. Este valor va formándose poco a poco a lo largo de nuestra vida, por medio de experiencias y la manera en que percibimos las mismas.

¿Por qué lo permitimos?

Creo que principalmente porque nuestra autoestima es tan baja que no somos capaces de conseguir un cariño digno del que damos y nos conformamos con simples migajas.

El que siente que merece más, va a por más, ya que de no hacerlo, se sentirá profundamente insatisfecho e infeliz. El que se conforma con algo malo, es porque cree que es lo máximo a lo que puede aspirar y se resigna.

 

Una autoestima baja habla de la dificultad para darnos valor a lo que somos y lo que hacemos.Siendo fácil caer en relaciones amorosas dañinas, ya que inconscientemente creemos que no merecemos algo mejor que eso, o el miedo a perder a la única persona que según nosotros nos quiere nos hace permanecer en el mismo circulo dañino. Por ello, aguantamos ofensas, humillaciones, desconsideraciones. Incluso, en ocasiones justificamos el maltrato de nuestra pareja sobre nosotros. Quedamos atrapados en las garras del enganche forzoso y la pérdida de la dignidad, malvendemos al otro el control de nuestra propia vida y nos conformamos con limosnas afectivas y un espiral de tristeza, vacío, auto engaño y frustración.

Por el contrario, cuando podemos ver de manera realista y positiva quiénes somos, con cualidades, capacidades, habilidades, defectos, manera de pensar y de actuar, aceptando lo que somos, y tratando de modificar o alejar aquello que no nos guste, se dice que tenemos una buena autoestima. De esta manera, no aceptaremos a nadie que intente descalificar, menospreciar o nos haga sentir menos de lo que nosotros mismos creemos que somos y merecemos.

“ACEPTAMOS EL AMOR QUE CREEMOS MERECER, ASÍ QUE APRENDE A AMARTE Y RESPETARTE A TI MISMO, ANTES DE ESPERAR QUE OTROS LO HAGAN POR TI.”

 

Qué importante se vuelve saber exactamente qué nos hace felices, pero saber principalmente que todo eso está en nosotros mismos, no en alguien más. Así que si estamos buscando la felicidad en el amor de una pareja, no la vamos a encontrar jamás, siempre nos hará falta algo y ese algo será ser felices con, por y para nosotros mismos y si en el camino encontramos a una persona feliz que sea tan especial como para compartir nuestras felicidades, habremos encontrado el verdadero amor.

Para aceptar un amor de pareja sano y rechazar aquello que lastime es necesario un proceso individual complejo y en ocasiones doloroso, pero sin duda, muy placentero, al final del día lo que lograremos será estar y sentirnos bien con nosotros mismos. Reparar nuestras heridas, dejar que cicatricen y luchar contra nuestros demonios nos ayudará indudablemente.

 

No busques afuera, busca dentro de ti qué es lo que está pasando y qué es lo que tienes qué hacer para no aceptar algo que no es amor. Definir qué es el amor o como es una relación perfecta o saludable no se puede, pero si se puede entender que mientras tú busques una relación que te haga sentir mejor, en la que el amor, respeto, confianza y compresión están a la orden del día, te indica que vas por buen camino. Menos de eso o la ausencia de alguno de esos elementos es simplemente que estamos conformándonos con algo que no es amor, que podría ser de todo menos amor.

Quizá muchos me tachen de ingenua, pero ya no estoy dispuesta a aceptar a cualquiera en mi vida, lo cual no significa que me niegue a conocer gente porque nunca sabemos en dónde estará esa persona especial (si es que lo está); pero sí sé que requiero de características específicas para considerarlo, principalmente que entienda ciertas cosas que para mí son importantes, que sea inteligente no porque yo sienta que yo lo soy, sino porque me gusta saber que puedo aprender cosas nuevas y que puedo admirarle, que me atraiga de verdad físicamente y que sea feliz, que no me necesite para serlo y que entienda que no lo necesito para serlo.

Cuando se sabe tan claro lo que se quiere, la búsqueda no será fácil, pero más nos vale ir despacio y tranquilos, porque entonces de lo contrario se hacen compras de pánico y no queremos eso. En lo personal, esa búsqueda no me ocupa todo el tiempo ni el pensamiento, porque estoy ocupada en otros procesos de mi vida, pero si sé, que estoy lista y que una vez, barrido y trapeado el corazón, estoy preparada para dejar entrar a alguien, pero tendrá que ser alguien que vaya a la misma velocidad que este tren para poder emparejársele al paso, ya que renunciar a eso sería la última frontera.

Y me pregunto ¿Cómo es tu relación contigo mismo? ¿Te gustas? ¿Te aceptas?¿Qué energía te genera la relación que tienes en este momento con tu pareja?¿Sientes que con él/ella, renuncias a tu poder personal? ¿Qué tipo de personas tienes claro que encajarían en tu vida? ¿Coincide con el perfil de tu pareja?¿Tienes el amor que mereces? O simplemente ¿Estás aceptando el amor que crees merecer?

 

 

Escrito por: Karla Galleta.

 



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