A lo largo de mi vida me han lastimado muchas veces, es por eso que ahora que llegas a mi vida y me propones que caminemos juntos por el sendero de la existencia, me lleno de miedo, miedo por que me atrapes como una mosca en la miel. A veces me sorprendo despertándome a media noche pensando en ti, y no puedo alejarte de mi mente, entonces de nuevo me invade el miedo, miedo de que ya esté enganchada a ti, de que ya no tenga remedio, de que ya no pueda respirar si no es con tu aliento, de que ya no pueda mirar otra cosa más que tus ojos, de que ya no pueda acariciar otra cosa más que la ruda carne de tu piel. Tengo mucho miedo, miedo de quererte y que tú no me quieras, o que yo te quiera demasiado y que tú sólo me quieras un poco, que tu amor sea insuficiente para satisfacerme.

Tengo miedo, miedo de que te vuelvas imprescindible en mi vida, de que después de quererte, ya no pueda vivir sin tenerte, miedo de no poder ver el mundo si no es a través de tus hermosos e hipnóticos ojos marrones. Sin embargo, heme aquí, con todo y que el temor me embarga de pies a cabeza, estoy dispuesta a entregarme a ti, aquí estoy delante de tu puerta, tocando, esperando a que salgas, para decirte cuánto te necesito, cuánto he anhelado el momento en que llegaras a mi vida para pintarla de colores, para iluminarla con tu luz diáfana, para acariciarla con tu terciopelo suave.

¿Sabes por qué tengo tanto miedo? Porque hace mucho tiempo que mi corazón no latía tan fuerte por alguien. Hace bastante que no sentía algo semejante por una persona, y la última vez que lo hice me pagaron mal, me traicionaron, de la peor manera en la que se puede traicionar a una persona. ¿Entiendes ahora por qué me cuesta tanto trabajo confiar en el amor? Llevo unas heridas en el alma, heridas que apenas comenzaban a cicatrizar cuando tú llegaste. Dame, por favor, una señal, algo que me dé una esperanza de que estas heridas pueden sanar a tu lado y que no volverán a abrirse o, peor aún, que no te encargarás de hacerme nuevas y más profundas lesiones.

Dime, por favor, que contigo será diferente, dímelo, lo necesito, porque creo que ya estoy cayendo, ya me estoy enamorando de ti, y pronto será demasiado tarde para poder alejarme. Así que es ahora o nunca: ¿me vas a querer como nunca me han querido? Más aún, y en una pregunta más sencilla y más directa: ¿me vas a amar? Necesito que me ayudes a despejar las dudas que ahora me invaden, los pensamientos malos que ahora me atacan, porque quiero estar segura de que este amor va a ser algo bueno, de que puedo estar segura, tranquila y en paz en tus brazos. ¡Dime! ¡Dime que nunca me vas a traicionar! ¡Dime que nunca te vas a portar mal conmigo! ¡Dime que no me vas a abandonar! Sólo así estaré tranquila.



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