Hoy tomo tu mano porque quiero sentirte antes de irme, quiero hacerte pensar que dejo lo más que puedo y pongo todo mi empeño, hago lo posible por hacer esto cómodo pero no puedo, no te siento, no hay nada entre nosotros en medio de un abrazo a excepción de ese muro enorme y frío que nos separa en un momento como ese. En el preludio a este beso todo ha sido actuado no tengo ganas de mirarte a los ojos, no tengo la necesidad de tocar tu mejilla, ni siquiera siento tus labios ya no hay nada entre nosotros.

Ya no hay brillo en tus ojos, no lo digo como frases cursis, no quiero decir que el amor se nos ha ido, no quiero sonar exagerada pero al mirarte sólo veo a un extraño, un hombre ajeno a mí que se queda sólo para no perder la rutina nocturna, un hombre que permito que se quede, un hombre que también me hace falta para terminar el día que apenas comienzo. El sonido de tu llegada no me hace sentir nada, no hay nada ya aunque vengas o vayas, el mirarte en la recamara ya no me hace perder la cordura y no es mi culpa… acepto que ni siquiera la tuya. 

Mi pulso no cambia al escucharte hablar, hay nada de nada entre ambos y es un tanto triste que ayer fue todo lo contrario y hoy hay sólo un vació que no se logra llenar con las peleas ni las tonterías que hacemos para fingir delante de los demás, ya no estas hecho para mí, un día estuvimos hechos a la medida, un día tus brazos fueron hechos sólo para que yo cupiera en ellos, tu cuerpo estaba hecho para amoldarse a cada curva mi cuerpo, tus manos estaban hechas a la medida de mis gustos y ahora no hay nada que sea adecuado entre nosotros.

Te propongo un trato… hagamos un cambio que valga la pena, un cambio radical, para ya no tener que pasar por lo mismo; cambiemos de piel, para así poder limpiar las marcas de un amor que nunca funciono, que no pudimos llegar a cuestas y que siendo directa me avergüenza decir que no pude con el paquete. Hagamos un cambio enorme y hay que alejarnos el uno del otro para no tener que volver a disculparnos por lo que nunca hicimos bien.



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