Aquí vienes de nuevo, con tu aire desenfadado y tu sonrisa de lado, esa que me cautiva, que me hipnotiza.

Me besas en  la mejilla, me abrazas; siento tu perfume que me encanta. Otra vez como cada tarde, teniendo que ocultar mis sentimientos, teniendo que aparentar que por ti no siento nada

me falta valor

Y así cada día que pasa, se vuelve un martirio, cuando te sientas a mi lado y recargo mi cabeza en tu hombro imaginando la imposibilidad de que me quieras, de que me extrañes, de que me ofrezcas  un pensamiento en tus noches, en tus días, de ser algo más una simple buena amiga.

Cada vez con más preguntas en mi cabeza, más dudas que no me dejan, cada vez más impaciencia por decirte lo que siento, pero como siempre y con cobardía en el último minuto me arrepiento, en el ultimo momento, el valor me falta.

  

Lo peor de todo son las noches, pues es cuando más se aferra a mí, tu recuerdo, esta cruda realidad de no tenerte, de no poder tocar tu mano, de no poder sentir tus labios.

Lo peor del caso es que tú, ni siquiera notas mi tormento, vienes y vas como si nada, sin notar el impacto que me causas, sin sospechar que eres parte de mis desvelos, que eres mi suspiro interrumpido cuando caigo en la cuenta de que tu no sientes nada.

Creo que lo que más me duele, son esos besos que vas dando, esos, que me son tan ajenos, lo que más me duele es saber que  somos imposibles, que tú eres viento y yo soy calma.

friends

Creo que no podré soportarlo más… te pienso, me enloqueces, me desarmas. Qué daría yo por un beso tuyo… uno, tan solo uno.

 Ahí vienes otra vez, te miro a lo lejos y entre más te acercas, más muero por ti; pero creo que nunca encontraré el valor para decírtelo…

 

 

 

 



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