El consumo excesivo de alcohol puede favorecer la aparición de más de 60 enfermedades como pancreatitis, neuropatías, discrasias sanguíneas, patologías digestivas, impotencia sexual, las hepatológicas o aquellas que guardan correlación con algunos cánceres como el de mama en mujeres, el carcinoma hepático y pancreático y el de laringe cuando hay un uso concomitante de tabaco.

Así lo ha asegurado el presidente de Socidrogalcohol y catedrático de Psiquiatría de la Universidad de Oviedo-CIBERSAM, Julio Bobes, con motivo de la presentación de la nueva Guía Clínica de Alcoholismo, un manual realizado por la asociación y dirigido a los profesionales sanitarios para facilitar y promover la labor de prevención de este consumo. La guía ha contado con el apoyo de diferentes sociedades científicas como la Sociedad Española de Patología Dual (SEPD) o la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP).

La ingesta de alcohol, especialmente entre los más jóvenes, se ha convertido en uno de los principales problemas sanitarios y sociales. La última Encuesta Escolar sobre Uso de Drogas en Estudiantes de Enseñanzas Secundarias (ESTUDES) 2012-2013 ha mostrado un aumento de hasta el 81,9 por ciento en el número de estudiantes de entre 14 y 18 años que ha consumido esta sustancia en el último año y hasta el 74 por ciento en el último mes.

España dobla a Europa

Los datos que más preocupan a los expertos son los relativos a los llamados atracones -5 o más copas en un corto espacio de tiempo- ya que, según ha revelado dicho estudio, el 20 por ciento de los estudiantes de 14 años, y el 51 por ciento de los de 16 años, reconocen haberse atracado alguna vez en el último mes.

El porcentaje de alcohólicos españoles podría ser el doble de la media europea
Asimismo, un reciente estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Comisión Europea ha situado a España en una posición ligeramente superior a la media del resto de países de Europa en cuanto a consumo de litros de alcohol por persona al año, siendo de 13.7 litros en nuestro país y de 13 litros en el resto.

Mientras que el 5 por ciento de los hombres europeos son alcohólicos, el porcentaje en el caso español, según ha informado el jefe de servicio del área de Psiquiatría de la Unidad Asistencial de Drogodependencias de A Coruña y miembro de Socidrogalcohol, César Pereiro, podría ser del 10 por ciento. Se trata, por tanto, de unas cifras “muy alarmantes” y más teniendo en cuenta que esta sustancia está presente en el 90 por ciento de los policonsumos. El 44 por ciento de los pacientes admitidos a tratamiento por un consumo excesivo de alcohol padecen, como mínimo, otro trastorno mental y, alternativamente, al menos el 34 por ciento de las personas con estos trastornos tienen problemas derivados con el consumo excesivo de bebidas alcohólicas.

“El cerebro no termina de madurar hasta los 22 o 24 años, por lo que cualquier acción que sea neurotóxica va a interrumpir en el desarrollo neuronal y, por desgracia, esta pérdida es irreversible. Nosotros somos psiquiatras y es difícil no ver a un paciente con trastorno mental que no consuma alcohol y otras drogas”, ha comentado Julio Bobes.

El gran peligro del estrés intensivo

En este sentido, el vicepresidente de la organización y miembro de la Unidad de Conductas Adictivas del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de Barcelona, Josep Guardia, ha avisado de que aunque “nadie” sabe de antemano si va a padecer alcoholismo, existen diferentes factores individuales y ambientales que favorecen la aparición de esta enfermedad. Además de los genéticos y de los trastornos mentales y de personalidad, los factores neurocognitivos, neurobiológicos y el inicio precoz al alcohol pueden predisponer a un individuo a ser dependiente de esta sustancia.

Las principales medidas que han demostrado ser efectivas son la detección precoz y la intervención temprana
Sin embargo, uno de los principales factores de riesgo es, según Guardia, uno que no suele ser tenido en cuenta. Las personas que sufren de estrés intensivo continuado son muy propensas, por su vulnerabilidad, a consumir alcohol en exceso. “Las experiencias infantiles precoces adversas marcan a las personas, las cuales van a crecer con una mayor vulnerabilidad a padecer estrés y a que cuando sean adultos y les ocurra alguna catástrofe individual o colectiva sean más propensos a tener este tipo de conductas adictivas”, ha apostillado Guardia.

La buena respuesta a la terapia del alcoholismo

Los expertos han asegurado que el alcoholismo es, entre todas las patologías adictivas, la que tiene una “mejor respuesta” al tratamiento, aunque, según han lamentado, la “gran mayoría” de estos pacientes no han seguido un tratamiento especializado cuyo objetivo principal son las recaídas.

Por su parte, el coordinador de la Unidad de Conductas Adictivas de Alcoi (Alicante) y miembro de la Junta Directiva de Socidrogalcohol, Francisco Pascual, ha recordado que las principales medidas que han demostrado ser efectivas son la detección precoz y la intervención breve y temprana.

Antiguamente, los modelos de enfoques terapéuticos estaban dirigidos a los pacientes adictos al alcohol más graves y, por ende, a la abstinencia total. Sin embargo, los expertos que han participado en la elaboración de la guía han destacado la necesidad de que el abordaje de esta problemática incluya también a los enfermos menos graves con el fin de aminorar el daño antes de llegar a situaciones extremas.

“Estamos utilizando una cantidad importante de dinero para tratar esta adicción cuando la podríamos ahorrar si se llevaran a cabo políticas de prevención efectivas y reales”, ha recalcado Pascual, para zanjar subrayando la necesidad de modificar la legislación con el fin de limitar la disponibilidad y la accesibilidad al consumo de alcohol.

Fuente: elconfidencial.com



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