Es increíble ver cómo a veces el amor se desvanece después de tanto tiempo y que aquellas promesas rotas ahora sólo son cenizas; esas mismas que el viento justo ahora se las ha llevado. Nunca pensé que estaría en una situación así y que ahora esté sola en esta habitación en donde muchas veces consumamos nuestro amor. Sin embargo te has llevado casi todo y digo casi todo, porque aún has dejado algo que jamás podrás arrebatarme y es tu recuerdo…

Dime malvado ¿qué mas podría perder si después de todo te di más de lo que pude llegar a imaginar? y lo único que llegué a recibir con el tiempo fue tu desprecio y tu lástima. Aún así continué a tu lado sin importar que me destrozaras día con día con tantos desprecios. Pero ahora después de tantas lágrimas he decidido que debo de seguir contigo o sin ti, pero lo más seguro es que sea sin ti, pues sólo podré así sanar las heridas que alguna vez hiciste en mí.

Sé que será difícil mas no será imposible, así debo de aprender a eliminar el dolor de aquel pasado lleno de ilusiones, que ahora sólo son recuerdos.
Muchas veces me pregunto qué hice mal, qué hicimos mal… Habrá sido la monotonía de hacer a diario las mismas cosas aburridas o de dejar de decirnos que nos amábamos o el simple hecho de dejar de hacer el amor como cuando lo hacíamos en la cochera de tus padres y ambos lográbamos de sentir el éxtasis de placer en donde habían tanto sentimientos compartidos, donde con el tiempo todo aquello se perdió, porque tal vez tu¿ú empezaste a buscar placer en otras sábanas.

Ahora sólo queda un presente lleno de ilusiones nuevas, en donde ya no apareces más y donde sólo quedan recuerdos, sí, viejos recuerdos y tantas ganas de llorar. Porque un viejo amor que alguna vez prometió amor eterno llega a su fin, sin más que hacer sólo el continuar con lo poco que se tiene para seguir adelante.

Empezaré por amarme a mí primero, las promesas sólo serán para mí, porque después de tanto dolor, sufrimiento, angustias y amarguras debe de haber algo bueno, así que debo de seguir adelante porque lo merezco, porque sé que soy fuerte y que aún me quedan tantas ganas de vivir; de aprender de nuevo como tantas veces lo hice antes de ti y lo haré hasta conseguir una nueva sonrisa en mi rostro. Donde siempre habrá un nuevo amanecer lleno de alegrías.

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